jueves. 01.12.2022

Nutri-Score, el modelo que identifica los alimentos envasados por colores, como un semáforo nutricional, es motivo de discordia en ese sector de la comunidad científica. El Gobierno lo quiere implantar en el primer cuatrimestre del año, pero han surgido voces discrepantes que se contraponen con las que están claramente a favor. El nuevo sistema se basa en un algoritmo que tipifica los productos de más a menos saludables (de la A a la E y del verde al rojo, en orden descendente). Ya hay un primer damnificado: el aceite de oliva virgen extra. Por su alto contenido en grasa, este producto obtiene una mala puntuación (C), cuando sobran evidencias científicas de que es un elemento imprescindible de la beneficiosa dieta mediterránea.

Para Jara Pérez, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición del CSIC, el problema del etiquetado que se pretende implantar parte de un error de concepto. «Nutri-Score no tiene en cuenta componentes básicos de los alimentos, como las proteínas y las vitaminas. De hecho da igual que se trate de aceite de oliva o de virgen extra, porque no toma en consideración otros elementos». Del mismo modo, es demasiado indulgente con los edulcorantes, que, aunque no aportan calorías, «alteran la percepción del gusto y la sensación de saciedad y están relacionados con el sobrepeso».

El semáforo nutricional que utiliza cromatismos divide a los expertos
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