jueves 24/9/20
Deporte y superación

Superviviente camboyana, científica y atleta olímpica

Nary Ly tiene detrás una historia de superación que recoge ahora en un libro. Con 10 años huyó de Camboya por la guerra y unas décadas después se convirtió en la primera mujer de su país en correr una maratón en los Juegos Olímpicos
La corredora Nary Ly en su casa en León, junto a las imágenes de la maratón olímpica de Río. JESÚS F. SALVADORES
La corredora Nary Ly en su casa en León, junto a las imágenes de la maratón olímpica de Río. JESÚS F. SALVADORES

Esta camboyana, Nary Ly, lanzó el año pasado un libro, titulado Superviviente Científica Olímpica para contar «cómo una niña de los Campos de la Muerte» corrió una maratón olímpica e infundió esperanza a una nación totalmente devastada.

Su relato de superación comienza en Kampong, una ciudad cercana a la capital Nom Pen, en Camboya. Allí Nary vivía con sus padres y sus siete hermanos. Ly cuenta que «apenas tiene recuerdos de su infancia, pero no olvida la comida de su ma— nombre con el que se conoce a una madre en Camboya — y los juegos con sus amigos del barrio».

En ese momento, Camboya estaba controlada por Francia después del final de la Segunda Guerra Mundial. Aunque en los años 60, los grupos comunistas comenzaron a cobrar importancia y diez años más tarde, estalló una guerrilla que terminó con un régimen xénofobo, aislacionista y tremendamente cruel, los Jemeres Rojos. A pesar de que se desconoce el número de víctimas reales, se han encontrado más de 20.000 fosas comunes con muertos no identificados.

Después de años de tremendo dolor y miedo, Nary Ly pudo escapar de la miseria y se refugió en Francia. En un principio, su intención era viajar con su hermano y su cuñada, pero debido a varios imprevistos tuvo que emprender el viaje sola y terminó en un orfanato galo, donde fue acogida por una familia francesa.

EL CAMINO A LA CIENCIA

Cuando llego el momento de decidir a qué quería dedicarse, Nary Ly lo tuvo claro y optó por dedicarse a las ciencias. «Yo siempre fui muy curiosa y tenía muchas preguntas sobre el mundo. Además, no hablaba demasiado bien francés, por lo que las matemáticas y la biología me resultaban más fáciles. De hecho, mi mayor nota en el curso previo a la universidad fue en matemáticas y llegué a la conclusión de que la mejor opción era dedicarme a la rama científica», señala la investigadora.

Después de años de estudio, en 1995 obtuvo su diploma en Técnico Avanzado de Laboratorio en un centro educativo parisino y trabajó durante varios años en centros de investigación médica de la ciudad.

Más adelante, se trasladó a Camboya y logró un puesto de trabajo como técnico de análisis médico en la prevención de enfermedades infecciosas en el Instituto Pasteur. Ly cuenta que su mayor deseo era poder ayudar a su país, devastado tras años de contienda y dictadura, y el director del Instituto le propuso hacer una tesis doctoral.

Sus ganas de aprender y motivación constante le llevaron a completar su carrera de postgrado con éxito. No obstante, antes de convertirse en doctora en Biología y Ciencias Médicas, quiso hacer algo especial y decidió correr una carrera muy popular en Camboya para celebrarlo.

CORREDORA «CASI AL AZAR»

«Nunca fui una mujer deportista, ni tenía especial pasión por este tipo de actividad, ya que siempre estuve muy centrada en mi carrera profesional. El deporte fue algo más del azar. Sin embargo, cuando iba a finalizar mi tesis doctoral quise hacer algo simbólico y pensé en correr una carrera muy popular en el país. Entonces decidí recaudar fondos para niños y adultos infectados por Sida — un tema muy relacionado con mi tesis. Yo empecé a entrenar sin saber muy bien cómo hacerlo, pero con mucha ilusión ante mi objetivo», recuerda.

Finalmente, Ly logró completar la meta, pero tras su victoria. su pareja la animó a seguir compitiendo. «Mi exmarido me dijo que ahora no podía parar porque estaba seguro que podía hacer más. Entonces me regaló un equipo para correr y empecé a buscar mi siguiente objetivo: la media maratón de Camboya (21 km)», afirma emocionada.

INICIOS EN EL DEPORTE

Esta carrera fue completada poco tiempo después y en ese momento todavía no pensaba en presentarse a los juegos. No obstante, su carrera profesional la llevó a Nueva York, donde estuvo realizando una colaboración con el ‘Mount Sinaí School of Medicine’.

En el famoso Central Park, Ly continúo corriendo como medicina y fuente de inspiración. La Gran Manzana fue una ciudad especial para ella, ya que fue donde tuvo lugar su divorcio, según cuenta la corredora.En su segundo año de estancia, decidió unirse al club de corredores New York Flyers. Esta era una asociación grande de atletismo, donde celebraban competiciones. «En 2008, los Juegos Olímpicos se celebraron en Pekín. Nunca había prestado atención a este evento, pero en América no se hablaba de otra cosa. Después de investigar, descubrí que nunca había corrido una mujer un maratón representando a Camboya. Y decidí presentarme como corredora oficial de mi país.

Para mí, este era un sueño inalcanzable — como ir a la Luna para un niño—, pero decidí ir a por ello. Además, iba a terminar mi curso postdoctoral, por lo que me propuse completar este reto», narra.

SuperviventeLa corredora y superviviente con su libro. JESÚS F. SALVADORES

LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Después de prepararse durante un tiempo, Nary Ly decidió correr su primera maratón y así se lo comunicó a su entrenador neoyorkino. Aunque solo tenía experiencia en la media maratón de Camboya, siguió entrenando y un tiempo más tarde, completó la maratón de Nueva York en 3 horas y 35 minutos.

Después de su aventura en el país americano, decidió dedicarse exclusivamente al atletismo para preparar los Juegos Olímpicos de Londres.

A su llegada a Camboya, consiguió concertar una cita con el Ministro de Educación y Deporte de Camboya para contarle su idea de convertirse en una atleta nacional. De este modo, podría servir de inspiración a las chicas y enorgullecer al país.

El tiempo de entreno en la capital no fue fácil, puesto que le negaron un apoyo económico y no había ningún entrenador nacional cualificado. Por ello, decidió trasladarse a Kenia y retrasar su participación en los Juegos a 2016.

Centrada en bajar su marca y seguir mejorando, se estuvo preparando en el país africano para poder completar su meta. Y un tiempo más tarde, volvió a su país natal, donde conoció a Salva, un leonés que preparaba una carrera en el país. Después de un tiempo, terminaron enamorándose y se trasladó a España.

Sin perder de vista su meta olímpica, corrió la maratón de Valencia en 2005 para convencer al comité olímpico de Camboya mediante la obtención de una marca de 2 horas, 59 minutos y 12 segundos. Y tras muchas negociaciones, logró su pase olímpico.

INSPIRANDO A GENERACIONES

Según cuenta, su estancia en Río no fue fácil, la falta de apoyo emocional y económico de Camboya no facilitó su carrera. Pero su iniciativa y perseverancia lograron llevarla hasta la meta. «Completar la carrera fue una cura de todas las heridas hasta llegar a los juegos», señala.

Y es que después de mucho esfuerzo, dolor y sudor, había conseguido su objetivo. Nary Ly no solo fue la primera corredora de maratón olímpica de Camboya y una superviviente del genocidio de los jemeres rojos de los años 70. Su historia basada en el sacrificio y el afán de superación la llevó a completar cada una de sus metas. Y por ello, su deseo es «poder inspirar a personas, que como ella, han de luchar con tantas adversidades».

Después de los Olimpiadas, esta camboyana ha participado en diversas charlas y entrevistas. En León, su actual residencia, fue madrina de la carrera anual de la ciudad para apoyar la investigación científica para el cáncer infantil en el Instituto Vall d’Hebron de Barcelona. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le hizo una entrevista para hablar de sus logros en el campo científico y deportivo. Si hay una ocasión que recuerda con cariño es la presentación en el colegio Ponce de León para hablar de su vida. «Una vez más no pude contener las lágrimas. Es un recuerdo de que la vida puede ser bella y sencilla. ¡Y menudo regalo es el ser capaz de inspirar a otros!», concluye.

Superviviente camboyana, científica y atleta olímpica