lunes. 28.11.2022
Memoria histórica

Últimos días de las mártires de Somiedo

Bajo el título ‘Las enfermeras mártires de Somiedo’, Diario de León publica a partir de hoy el relato en nueve capítulos de los últimos días de las tres enfermeras que fueron a auxiliar a las tropas franquistas en 1936.
Mercedes Unzeta Gullón en su biblioteca, donde además de numerosos libros guarda las cartas y documentos familiares.

Mercedes Unzeta Gullón, antropóloga y sobrina de Pilar Gullón, una de las tres enfermeras fusiladas en Somiedo el 27 de octubre de 1936, profundiza en esta serie en los últimos días de su tía, que tenía 25 años, y sus otras dos compañeras, Olga P. Monteserín, de 19 años y Octavia Iglesias Blanco, de 41.

La próxima beatificación de las tres mujeres, que está a expensas del nombramiento del obispo de Astorga, animó a Mercedes Unzeta a poner negro sobre blanco sobre una historia de que todavía quedan «bastantes aspectos por esclarecer», admite.

La serie Las enfermeras mártires de Somiedo, que se inicia hoy y se publicará durante los próximos días, «está escrita basándome principalmente en documentos y cartas familiares. Mi abuela tenía guardado en su escritorio las cartas y documentos de aquel episodio tan doloroso para ella. Y mi madre había recopilado en la época todos los artículos de periódicos que daban noticias sobre su hermana, su prima y su amiga», explica la autora. Un álbum que guardaba Carmen Gullón, su madre, con las fotos de Pilín, como era conocida familiarmente la hermana mayor, es otra de las fuentes. Unzeta aporta datos a partir de entrevistas con algún testigo e informaciones publicadas y por publicar.

Enfrentarse a una narración que afecta a la familia no ha sido fácil, pero era un deseo pendiente de realizar. «Me ha costado mucho acercarme a este episodio. La parte emocional me frenaba a profundizar en los acontecimientos». Confiesa que «he llorado de emoción leyendo las cartas donde se reflejan la angustia de la familia y sobre todo la madre de ‘el no saber’ qué ha pasado con su hija durante cuatro desesperantes meses».

Por encima de las emociones. explica, «me ha impulsado investigar la necesidad de saber lo qué pasó. Investigar con emoción o sin emoción siempre está presente el reto de ir desbrozando las pequeñas historias de la Historia».

El relato de Mercedes Unzeta aporta «muchos datos novedosos» de la vida de las enfermeras, de los últimos días que pasaron en Somiedo y de su trágico final. Pero quedan «bastantes» cosas por esclarecer.

A pesar de que sobre este episodio corrieron ríos de tinta e incluso son las protagonistas de una novela, Princesas del martirio, que le ha valido a Concha Espina su peor fama como escritora y sobre todo como intelectual alineada con el régimen franquista, la falta de testigos y las contradicciones de los que se han encontrado a lo largo de estos años han dejado muchas lagunas.

«Los testigos de la época podrían estar muy presionados por su situación de prisioneros, podrían manipular la verdad para no involucrarse ellos o involucrar a otros. Los testigos actuales son ya muy mayores y la memoria les puede jugar malas pasadas», comenta.

«Hay que cribar mucho y cotejar muchas declaraciones para quedarnos con los datos coincidentes. Todavía queda mucha labor por hacer para saber detalles, pero las líneas generales están claras», apostilla.

En el primer capítulo, que se publica en la página siguiente, se inicia la serie con la presentación de la familia de Pilar Gullón y las circunstancias excepcionales que rodearon aquel verano del 36 en el que nada fue como antes. La madre, ya viuda, se encaminó con la prole como todos los años desde Madrid a su ciudad natal. Allí les cogió la guerra.

Últimos días de las mártires de Somiedo
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