viernes 27/5/22
                      Jesús Ruiz Contreras, jefe de pediatría del Hospital 12 de octubre de Madrid y miembro de la comisión de vacunas de la Asociación Española de Pediatría. RAMIRO
Jesús Ruiz Contreras, jefe de pediatría del Hospital 12 de octubre de Madrid y miembro de la comisión de vacunas de la Asociación Española de Pediatría. RAMIRO

Jesús Ruiz Contreras, jefe del servicio de Pediatría del Hospital 12 de octubre de Madrid y miembro del comité de vacunas de la Asociación Española de Pediatría es uno de los participantes en la 13ª Jornada de Vacunas que se celebra ayer y hoy en León con más de un millar de asistentes presenciales y online. Ruiz Contreras participó en la mesa sobre la vacuna del covid infantil y en un simposio sobre la protección individual y colectiva.

—¿Cómo valora la vacunación pediátrica anticovid?

—Ha sido un éxito en los niños mayores de 11 años. Prácticamente el 90% ha recibido las dos dosis de la vacuna, pero en los niños de 5 a 11 años las cosas dejan mucho que desear. Solo alrededor de un 50% se han vacunado. Las dos dosis la han recibido el 30-35% de los niños de esta edad.

—¿Qué ha pasado?

—Es muy complejo. Han influido muchas cosas, primero, la percepción de que la enfermedad siempre es benigna en los niños. Aunque es verdad que en la mayoría es benigna y autolimitada ,en algunos se complica y el niño tiene que ser hospitalizado y puede ingresar en la UCI, sobre todo si tienen factores de riesgo. También han influido los mitos de que es una vacuna experimental, que no se sabe cómo se ha hecho o que se ha hecho demasiado rápida. Las noticias falsas han contribuido a perder la confianza en las vacunas. Las vacunas de ARNm tienen más de 20 años de investigación tras de sí y por eso cuando se logró clonar el virus se duró un año en conseguir la vacuna. Son vacunas muy seguras, en todas se han hecho ensayos clínicos con un gran esfuerzo económico y científico con un gran número de personas, más que en otros ensayos. Han pasado todos los estándares de calidad y la supervisión de todos los órganos de calidad que son tremendamente exigentes en las vacunas, más que en cualquier otro medicamento.

—¿Qué propone para corregir esta desafección?

—Es muy difícil, hay que seguir insistiendo en la información veraz y objetiva. Intentar combatir esas noticias falsas. La labor de los pediatras es insistir en la labor de las vacunas, en enfatizar que no siempre la enfermedad en niños es benigna y que la única manera de ir normalizando todo es estar vacunados todos, incluidos los niños.

—¿Qué diferencia hay entre la vacuna infantil y la de adultos?

—Es igual, la única diferencia es la dosis.

—¿Se han detectado más efectos adversos en la infancia?

—No, concretamente la miocarditis aparece en uno de cada 10.000 casos y se resuelve en uno o dos días. Es mucho menos frecuente que la miocarditis que causa el covid. La trombosis no se ha dado en niños. El resto de efectos secundarios son locales en el sitio de la inyección o fiebre. Y cuanto menor sea el niño, menos efectos secundarios.

—¿Qué efectos ha tenido sobre el conjunto ese porcentaje tan bajo de vacunación entre menores de 5 a 11 años?

—Una de las cosas que ha quedado demostrada es que los niños transmiten igual que los adultos. Evidentemente transmite más un niño o adolescente que tiene relaciones sociales. Todo lo que sea vacunar a más gente es ir luchando contra la enfermedad y recuperar la normalidad. No hay nada más que ver lo que está pasando en Hong Kong donde tienen 200 muertos diarios porque solamente hay vacunado un 50% mayores de 70 años o un 20% mayores de 80 años. Están viviendo, en una de las ciudades más avanzadas del mundo, lo que nosotros vivimos en marzo y abril de 2020. Un colapso de hospitales, numerosos muertos. Está claro que porque no tienen suficientes personas vacunadas.

—Los niños son los destinatarios del grueso de vacunas que se ponen a las personas en una situación. ¿Puede ser esto un problema para la salud?

—El único problema es la cantidad de pinchazos que tiene que sufrir el niño. No es cierto que no estemos prepaados paa recibir tantas vacunas. Cada día nuestro sistema inmunológico tiene que responder a cientos y miles de antígenos y no se agota el sistema inmunológico porque pongamos varias vacunas. Nuestro inmunológico responde muy bien y sin agotamiento.

—El presidente de la Asociación Española de Pediatría ha pedido unificar el calendario de vacunación en todo el país. ¿Hay muchas diferencias?

—Desafortundamente, sí. Y aunque no son fundamentales, eso no contribuye a hacer una buena defensa de las vacunas porque si en unos sitios se mete una vacuna y en otros no, eso ya genera dudas. Todos deberíamos tener un calendario común.

—¿Qué ventajas tienen las vacunas híbridas?

—Tenemos vacunas de neumoco frente a 13 serotipos y otras frente a los cuatro. Ofrecer una protección mucho más amplia a los niños. Son extraordinariamente seguras. Cuando se introducen se produce una disminución de la enfermedad neumocócica. En el caso de la meningocócica esto es crucial porque una vez que se introduce el virus de la enfermedad causa daños irreversibles.

—Este año se ha recomendado la vacunación de la gripe en niños a partir de 5 años. ¿Por qué?

—Por varias razones. Es difícil que un niño se muera de gripe pero les causa alteraciones como pérdida escolar. Y puede tener consecuencias graves en niños con enfermedades de base y, además, los niños, son los transmisores fundamentales de la gripe en la sociedad. Hay experiencias que se hicieron en Japón, donde vacunando a los niños se evitaban muertes y hospitalizaciones en los adultos. El niño es donde se prende el foco estacional de la gripe. Llega la gripe estacional y es como una explosión en los niños. Y de ahí se transmite a los adultos. Muchas veces el niño puede tener pocos síntomas, pero se lo está transmitiendo a los adultos. Una razón muy poderosa aparte del beneficio individual es la protección del grupo. Viven con padres, abuelos, inmunodeprimidos... Y es una vacuna segurísima y merece la pena ponerla. Se está haciendo en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Finlandia y muchos más.

—¿Estamos al final de la pandemia o habrá más sustos?

—No hay que mirar más que los periódicos para ver lo que pasaba en marzo y abril de 2020 y lo que pasa ahora. Las vacunas han cambiado el mundo. Donde no se han vacunado, como sucede en Hong Kong, ya pueden disponer de todos los medios que van a tener muchísimos problemas. Mirar hacia atrás nos dice lo que ha sido el valor de las vacunas. Soy optimista y creo que vamos a ser capaces de hacer una vida normal con el virus, porque ha venido para quedarse. No va a desaparecer.

«Vacunar a más niños del covid es importante para tener normalidad»
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