miércoles. 01.02.2023
La decisión tiene poco efecto práctico porque el religioso es mayor y con poca actividad pública

El Vaticano castiga por abusos sexuales al fundador de los Legionarios de Cristo

Aparta a Marcial Maciel, de 86 años, acusado por miembros de la orden desde 1998
El fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel
El Papa ha resuelto de forma expeditiva el polémico caso del padre Marcial Maciel, el sacerdote mexicano de 86 años fundador de los Legionarios de Cristo, grupo ultraconservador nacido en 1941, y acusado de abusos sexuales por ex-miembros de la congregación desde hace ocho años. Con un nuevo estilo que supone una ruptura respecto a Juan Pablo II, el Vaticano ha anunciado en una nota que no procesará a Maciel por su avanzada edad, pero le invita «a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier ministerio público». Es decir, se debe recluir y no podrá dar misa, clases, conferencias o entrevistas. «El Santo Padre ha aprobado estas decisiones», concluye el comunicado para dejar claro que el Papa en persona está detrás de la orden. Es un texto demoledor si se lee entre líneas, para lo que es la retórica vaticana, que termina reconociendo la labor de los Legionarios de Cristo «independientemente de la persona del fundador». Los Legionarios, que siempre han rechazado las acusaciones, aceptaron ayer la decisión «con profundo espíritu de obediencia» y aseguraron que Maciel la ha recibido «con completa serenidad y tranquilidad de conciencia, sabiendo que esta es una nueva cruz que Dios le ha dado». El fundador ha reiterado su inocencia «y siguiendo el ejemplo de Jesucristo, ha decidido no defenderse», explica la organización. La decisión de la Santa Sede es tardía y de poco efecto práctico, pues Maciel está muy mayor, su actividad pública es escasa y hace un año que fue relevado como superior de los Legionarios. Sin embargo, tiene un gran impacto simbólico y es un cambio notable si se piensa que Wojtyla dejó dormir el asunto durante años. Es más, abrazó públicamente a Maciel en una audiencia a los Legionarios para celebrar el 50 aniversario de la ordenación del fundador, en noviembre de 2004. Maciel tiene grandes amigos en el Vaticano y su congregación se ha expandido a 18 países, cuenta con 600 sacerdotes y una flamante universidad en Roma, entre otros centros. Nueva disciplina Juan Pablo II potenció y protegió durante su mandato a los nuevos grupos eclesiales, de talante integrista, surgidos en el siglo XX, como los Legionarios de Cristo y los españoles Opus Dei y Camino Neocatecumenal. No obstante, Benedicto XVI no se casa con nadie y se ha distinguido por un deseo de poner orden en la Iglesia, de hecho recién nombrado Papa ya amonestó a los Neocatecumenales por sus excesos creativos en la misa. En su famoso sermón del Via Crucis, días antes de la muerte de Wojtyla, Ratzinger tronó contra «la suciedad que invade la Iglesia» y advirtió de la necesidad de una limpieza. Ex integrantes de los Legionarios de Cristo, analistas y religiosos mexicanos criticaron por considerarlo demasiado leve y muy discreto el castigo impuesto por el papa Benedicto XVI contra el fundador de esa congregación, sospechoso de pederastia. Uno de los antiguos legionarios, Alejandro Espinosa, miembro del grupo de nueve personas que el 24 de febrero de 1997 denunciaron a Maciel, dijo a Efe que con la decisión del Vaticano, Maciel, a quien considera su perseguidor, «ha sido reducido al estado laico». Espinosa, autor de libros críticos como El legionario , quien ultima otro que titulará El prodigioso ilusionista , explicó que hasta la fecha «no se ha dado otro caso como éste en la historia de la Iglesia» católica. Consideró que el castigo impuesto por Benedicto XVI, quien antes de ser Papa dirigió la Congregación para la Doctrina de la Fe, pretendió «quitarle el baldón de la historia» a Juan Pablo II, su antecesor, quien había defendido a Maciel. «El fundador, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, ha decidido no defenderse» LA ORGANIZACIÓN

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