sábado 07.12.2019
GUERRA AL PLÁSTICO

La venta a granel se sube a la ola verde

La guerra al plástico inspira nuevos negocios. Ángela Fernández, bióloga descendiente de leoneses que ha venido de Madrid a León, es la promotora de una nueva tienda verde, de venta a granel, en el centro de la ciudad que fusiona el espíritu del comercio de toda la vida con los postulados ecológicos del siglo XXI
La venta a granel se sube a la ola verde

Hace menos de medio siglo ir con el hervidor de leche a la vaquería, a la cantina con un garrafón o a la tienda de la esquina con un envase de vidrio para su próxima reutilización era lo normal. La modernidad, y sobre todo el plástico, acabó con estos hábitos de compra que se han mantenido en tiendas de toda la vida como El Serranillo de León, fundada en 1926, y en las plazas y mercados donde los agricultores venden sus productos.

Dicen que todo vuelve, y la venta a granel se está haciendo un hueco en el nuevo comercio del siglo XXI con fórmulas renovadas y adaptadas a los tiempos.

Un ejemplo se encuentra en el corazón de León. Harinas, legumbres, arroz, frutos secos, cereales... pero también champú, detergente y otros productos de aseo se pueden comprar a granel en Lulo Granel, la tienda con la que Ángela Fernández despidió 2018 y abrió una nueva etapa en su vida al cambiar su residencia de Madrid a León.

Descendiente de leoneses que emigraron a Madrid, esta joven bióloga vio en la capital leonesa una oportunidad para vivir más cerca del campo y ganarse la vida con un negocio propio. Tenía claro que quería dedicarse que contribuyera a mejorar el planeta. «Siempre me ha preocupado y en mi carrera me especialicé en medio ambiente», explica.

Desde la calle República Argentina, en pleno centro de León, pone su granito de arena o mejor dicho, los productos a granel para hacer «un mundo más limpio y sostenible», apunta. En principio lo iba a montar en Madrid, pero aprovechó para dar un giro en su vida e instalarse en León. «Además, mi compañero también es de León», aclara.

Los mensajes de desánimo no frenaron su proyecto. «Me decían que si estaba loca, según está el pequeño comercio y con las dificultades que existen en una ciudad como León», explica.

Siguió adelante y hoy su tienda es transparente. Por dentro y por fuera. Tarros de cristal, cajas de metacrilato y garrafas son los envases que pueblan esta tienda. Son los pequeños contenedores de productos alimenticios y de aseo y limpieza que se pueden comprar en las cantidades deseadas y sin necesidad de expender un envase con cada venta.

Frente a la vorágine del plástico que inunda la vida moderna, Ángela Fernández propone que su clientela «traiga su propio envase, ya sean botes de cristal, tela o recipientes de plástico reutilizables». Se trata, dice, de «cambiar la mentalidad de usar y tirar» por hábitos que responsabilizan a cada persona con el medio ambiente.

Para hacer más fácil y accesibles sus productos a granel, recoge tarros que lleva la gente, hueveras y otros envases que pueden servir para llevar alguno de los productos que expende en la tienda. Además, lo mismo que el hábito hace al monje, en la tienda ha observado que «cada vez viene más gente con los botes».

Una de las principales novedades de la tienda que abrió en el número 34 de la céntrica calle es que vende productos como detergentes y champú a granel. Los botes de cristal que reutiliza, bien limpios, son ideales para este tipo de productos.

La idea de vender a granel productos de limpieza ya se ha materializado en otras iniciativas comerciales en la provincia, como una tienda que abrió en Astorga el año pasado. También en Ponferrada existe al menos un comercio de venta a granel de los de nuevo cuño.

En general, la venta a granel permite ofrecer unos precios más competitivos, apunta José Luis Chamorro Cabañeros, de la tienda de comercio justo y ecológico Equitanea. Se ahorra en transporte y en los movimientos para almacenaje.

Ángela Fernández señala que en el caso de los productos de aseo, «por ser de más calidad tienen unos precios algo más altos» de los que se pueden conseguir comprando determinadas marcas blancas de supermercados.

En cuanto al perfil de la clientela, la franja de edad entre los 30 y los 50 años es la que más frecuenta la tienda Lulo Granel. «A las personas mayores les cuesta un poco más. Se han acostumbrado a los envasados», comenta Ángela.

Los productos estrella en sus ventas, más allá de los frutos secos para el picoteo, son las harinas, las legumbres y los cereales para el desayuno. «En León hay mucha gente que hace pan y se come bastante legumbre», apostilla. Cada vez hay más productos disponibles y espera poder contar en breve con vinagre y vino.

Las grandes marcas todavía tienen pocas cosas a granel, explica, pero ya son muchos los distribuidores que «nos dicen que se lo están planteando». El mercado marca la tendencia.

La venta a granel se sube a la ola verde
Comentarios