jueves. 26.01.2023
                      Adriana Macías. DL
Adriana Macías. DL

Adriana Macías (Gudalajara. México. 1978) nació sin brazos pero eso no le ha impedido cumplir todos sus sueños. Es escritora y da multitud de conferencias. La tenacidad ha sido la clave de toda su vida. Promueve liberarse de prejuicios y es un ejemplo de actitud positiva y autoestima. Es autora entre otros libros de Prometo amarme y respetarme toda mi vida. Tiene canal en You Tube, está en Instagram @adriana_macias_oficial y en Twitter (@adrianamacias_).

—¿Qué quiere compartir con el público leonés mañana?

—Quiero compartir lo importante que es aceptarnos tal y como somos. Yo pensé que lo tenía trabajado, pero cuando nace mi hija y quiero que confíe en sus talentos y se comprometa con ellos para que no sean un desperdicio me di cuenta de que me faltaba trabajarlo. Vestirme con manga larga reflejaba mi miedo y era una forma de tapar lo que no me gusta. Esto nos puede llevar a las drogas, las malas compañías y a la pérdida de autoestima.

—Con todo lo que ha tenido que superar al aprender a vivir sin manos. ¿Qué resultó de esa revisión de sí misma?

—Me faltaba trabajar el amor propio. Y me hacía tomar decisiones equivocadas. Mi gran reto fue ser madre soltera. Te das cuenta de que eso que estás buscando también te está buscando a ti. Revisarnos es un trabajo que tenemos que hacer toda nuestra vida, especialmente las mujeres. Trabajamos mucho lo que está fuera (tener carro, ropa, estar guapas...) pero todos los días hay que hacer esfuerzos por trabajar lo de dentro. Lo que sentimos y deseamos ser.

—¿Qué cree que atrae a los jóvenes de sus charlas?

—Les gusta sentir empatía, cuando hablamos de nuestras metidas de pata no nos sentimos únicos ni solos. A mí me gusta poderles acompañar en esta historia de vida en la que descubrir que reconocer que nos equivocamos nos ayuda a superarnos.

—A la juventud siempre se le critica. ¿Es merecido?

—Desde Aristóteles escuchamos que la juventud está perdida. Yo veo entusiastas, creatividad... Veo en mi hija, que tiene siete, que cuando tienen la aceptación y el valor de decir lo que sienten tienen un potencial extraordinario.

«Vi que vestirme con manga larga reflejaba mi miedo»
Comentarios