jueves. 07.07.2022
Solidaridad

Los que viven en la calle vuelven a casa

Calor y Café reabre para ofrecer cama, aseo y ropa limpia a las personas sin hogar y sin recursos. Durante la pandemia han mantenido sus servicios en el Pabellón San Esteban, habilitado por el Ayuntamiento. El centro, que cierra todos los años el 30 de junio, permanecerá abierto este verano hasta el 20 de agosto tras una convenio con el Ayuntamiento de León, que mantiene sin servicio el hogar del transeúnte.
El acceso se hace cada quince minutos. jesús f. salvadores
El acceso se hace cada quince minutos. jesús f. salvadores

Las personas sin hogar y sin recursos también vuelven a casa, aunque no sea la suya. El centro de acogida nocturno Calor y Café ya tiene abiertas sus instalaciones para dar cobijo a los transeúntes que evitan la intemperie y las frías noches de León.

El servicio ya tiene de nuevo sus puertas abiertas para las personas que deambulan por las calles y que durante el confinamiento obligado han pasado la cuarentena en el pabellón San Esteban habilitado por el Ayuntamiento con el apoyo de personal voluntario de San Vicente de Paúl, Cruz Roja e iniciativas particulares.

Ahora vuelven a casa, un centro más cercano, aunque no sea propio.

Ducha y ropa limpia

Lo usuarios de Calor y Café pasan la noche en un lugar caliente, se asean y se les lava la ropa

La reapertura del servicio de San Vicente de Paúl llega con estrictas medidas de higiene y seguridad «para dar la mayor calidad y garantía de que las instalaciones cumplen con las medidas de higiene y desinfección», explica la directora de la obra social, Josefina Herrero.

«Los trabajadores están todos provistos de los Epis necesarios para el desempeño de sus funciones, con todas las garantías», explica. La entrada a las instalaciones se hace de manera escalonada y antes de acceder a las zonas comunes se toma la temperatura a los usuarios, que con las limitaciones de aforo para garantizar la distancia de seguridad se ha reducido a la mitad.

«Nuestro aforo habitual es para veinte personas, 16 hombres y 4 mujeres, pero lo hemos reducido al 50%». Es decir, sólo diez camas. Con la llegada del buen tiempo son menos los usuarios que solicitan una cama para dormir, un servicio que se colapsa en las noches de más frío en invierno. En el año 2019 durmieron en las instalaciones 211 usuarios diferentes, 19 mujeres, que realizaron 4.158 estancias.

Sin reserva

El centro atiende a los usuarios por orden de llegada y sólo reserva plazas en casos extremos

La diferencia ahora está en la separación de las camas, la desinfección de la zona cada día y el control más estrecho en la entrada. Los usuarios entran de dos en dos en intervalos de 15 minutos para que no haya aglomeraciones en las duchas «se asean de dos en dos con una ducha de separación entre ambos (en hombres hay tres duchas en el baño y utilizan las de los extremos), en mujeres hay una ducha individual y cuando sale una pasa la otra».

Además del descanso nocturno, los usuarios pueden tomar un café con unas pastas antes de dormir y después de la ducha obligada para poder hacer uso de las instalaciones. Diariamente se les leva la ropa que se quitan todas las noches.

Garantías de seguridad

Los trabajadores y personal voluntario del servicio extreman las medidas de higiene que siempre han vigilado en un centro de especial vigilancia al atender a usuarios especialmente vulnerables y de riesgo sanitario. «Se cambian también las camas todos los días y se les proporciona cambio de toallas también todos los días».

El centro cuenta con veinte camas, pero abre con la mitad las camas en uso para garantizar las medidas de separación física, por lo que seleccionará a las personas más necesitadas. «Parte de nuestro trabajo consiste en conocer la realidad social y económica de las personas que acuden a este recurso. Durante estos meses en el pabellón de San Esteban, el Ayuntamiento ha hecho un estudio detallado de las personas que han pasado el confinamiento en este recurso», asegura Josefina Herrero.

Ahora, entre cama y cama, hay un metro y medio de separación, lo exigido por las normas sanitarias como una de las medidas de protección contra el coronavirus

Los trabajadores redoblan los esfuerzos para mantener la higiene en las dependencias

«Los usuarios tienen a su disposición todo el material higiénico necesario para su aseo personal y existen dispensadores de hidroalcoholico en la entrada y en la sala donde se les recibe».

Los trabajadores redoblan los esfuerzos para mantener la higiene en las dependencias. «En las instalaciones se lleva a cabo una desinfección todas las mañanas, con productos específicos que garantizan que las estancias quedan preparadas para albergar de nuevo por la noche a aquellas personas que necesiten de nuestros servicios. Se intenta como decía al principio que la calidad del servicio no baje dando las todas garantías a aquellas personas que necesitan de nuestro recurso».

Para poder atender el servicio con todas las garantías, la sociedad ha reforzado la atención con dos trabajadores, una educadora que atiende de lunes a domingo de 21.00 a 22.00 horas y un personal de apoyo que realiza su jornada de 22.00 a 8.00 horas.

Personal de apoyo

Para reforzar las medidas de higiene y distanciamiento crece el equipo de trabajadores

«Esperamos que cuanto antes esta situación se normalice para atender a pleno rendimiento, como lo hemos hecho siempre, porque ya lo dijo nuestro fundador Federico Ozanam, ‘abracemos el mundo en una red de caridad’, red de la cual todos formamos parte y en la que ahora más que nunca todos debemos de estar presentes para apoyarnos, a él le pedimos que nos de fuerzas para seguir», destaca la directora del centro.

Todos los usuarios respetan las normas. «Aceptan muy bien todos los protocolos. Saben a los que estamos y que todas las medidas que tomamos es para su beneficio. Entran escalonadamente, se duchan y respetan las distancias de seguridad. Esperamos que pronto se levanten estas limitaciones y podamos ofrecer el servicio completo».

Las plazas se cubren todas las noches y sólo se reservan en caso de que los servicios sociales o sanitarios soliciten una cama para algún paciente. «El otro día nos llamaron desde el Hospital porque iban a dar de alta a un chico joven y no tenía dónde ir a dormir y le reservamos una plaza. Pero lo habitual es que se cubran por orden de llegada y les damos hora para que vuelvan al día siguiente y no se agolpen en la puerta».

El centro permanece abierto durante los meses de invierno y cierra el 30 de junio. El Ayuntamiento de León firmará un convenio con la sociedad para cubrir los gastos del mantenimiento de las instalaciones del 1 de julio al 20 de agosto y mantener el servicio unos casi dos meses más y compensar las plazas por el cierre del hogar del Transeúnte.

Los que viven en la calle vuelven a casa
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