viernes 30/10/20
Entrevista

«Que una zona de salud esté en rojo no obedece a una tasa concreta de casos»

Joaquín Meseguer | Director General de Transparencia
DL

Joaquín Meseguer, funcionario jurista con amplia experiencia en la inspección de servicios públicos, dio un cambio de timón a su vida profesional en 2013 cuando se puso al frente del reto de la transparencia en la administración.

Lo hizo en la Universidad Autonóma de Madrid, durante el mandato de Ángel Gabilondo, y también en el Ayuntamiento de la villa y corte, con Manuela Carmena de alcaldesa.

Desde hace año y medio es el director general de Transparencia de la Junta de Castilla y León, nombrado por el Gobierno de PP y Cs.

Datos para decidir

«La transparencia es algo esencial e importante porque ayuda a salvar vidas y a anticiparnos»

La discreta labor que hay detrás de la ingente cantidad de datos que maneja para cumplir el mandato de hacer accesible y entendible la información de la administración, ha adquirido una relevancia sin precedentes con el portal del coronavirus, que puso en marcha el 16 de marzo.

Aunque él no lo menciona, esta labor le ha valido el premio NovaGob Excelencia 2020 al mejor proyecto con impacto social en respuesta al covid-19 por su trabajo en transparencia.

Su actividad refrenda el éxito: tiene casi tres millones de usuarios, más que habitantes la Comunidad, y las visitas alcanzadas rozan ya los 30 millones, con una media de 5,03 sesiones por usuario.

—¿Qué dice a día de hoy el portal de transparencia del coronavirus sobre la pandemia?

—El propósito es que cualquiera que se acerque pueda ver lo que está pasando. Así que es más o menos lo cualquiera puede ver, aunque el volumen de datos que salen es menor que el que se maneja. Nos está dando un reflejo de un impacto brutal de la enfermedad en los primeros meses (marzo, abril y mayo) con un descenso en junio, julio y agosto. Ahora hay una vuelta a una incidencia importante que se ve en las cifras de ingresos, mortalidad y sobre todo en los datos de incidencia acumulada, PCR y prevalencia (casos activos).

—¿En qué momento empiezan a ver con preocupación este repunte?

—Quien la utiliza para tomar las decisiones sanitarias en Sanidad. Transparencia es como un servicio de apoyo. Su misión es contar una historia que todo el mundo pueda entender, con independencia de que sea bonito o duro como es este caso. Si contamos lo que sucede aunque sea desagradable es una buena experiencia.

—¿Cómo se ha adaptado la herramienta a la evolución de la pandemia?

—Ha habido que hacer muchos cambios. La herramienta ya existía y hubo que desarrollar visualizaciones. Empezamos el 16 de marzo con una simple gráfica con la incidencia de la enfermedad que en aquel entonces se nutría en base de sospechas y síntomas compatibles de covid. Semana a semana ha ido creciendo. Empezamos a ver el interés en contar más historias: medir el impacto por tramos de edad, sexo, capitales de provincia, residencias... De día en día, de noche en noche, sin parar hemos ido adaptando la máquina al relato que queríamos contar. A la máquina hay que educarla para que cuando le das los ficheros sea capaz de tomar los datos y leerlos correctamente. Si el fichero tiene un pequeño cambio, la máquina no va a dibujar o reproducir correctamente.

—¿Y cuál es ese relato?

—Contar lo que sucede de forma puntual, fresca y diaria. Ofrecer datos de seis meses tiene una importancia histórica, pero lo importante es hacerlo en el día a día. Lo demanda la sociedad. Empiezan a llegarnos a las ocho de la tarde y al día siguiente cargamos a partir de las 7.30 horas de la mañana. Los datos set no son los conjuntos de datos que recibimos de Sanidad y Familia. Es un trabajo complejo que hay que revisar, transformarlo y cargarlo en las gráficas.

—¿Cuánto personal trabaja en esta misión?

—El portal del coronavirus es una competencia más, supone el 1% del trabajo que realizamos. Hay que trasladar ficheros y hacer comprobación de que van bien. Estamos el jefe del servicio, Antonio Ibáñez, y yo más las personas que dan soporte general a través de contratación externa por las licencias. Es un equipo variable. Los fines de semana estamos solos ‘ante el peligro’ el jefe del servicio y yo.

—En agosto volvieron a actualizar en fin de semana datos que se habían dejado solo de lunes a viernes. Por qué?

—Vimos que empezaba a haber más contagios.

—¿Cuál ha sido el dato más difícil de incorporar?

—Cuando la aplicación está adaptada al trabajo que vamos a recibir es una cuestión de tiempo. Hay ficheros a los que prestamos más atención porque reflejan la evolución de la enfermedad, como son los resultados de análisis y pruebas y el seguimiento hospitalario. Nos dicen mucho, no tanto desde el punto de vista sanitaria como para dibujar gráficas de evolución que nos dicen si la pandemia va a mejor o peor.

—Los datos de Atención Primaria difieren de los contagios confirmados por PCR. ¿No cree que esto confunde un poco sobre la situación de la enfermedad?

—Para nosotros, no. Contamos lo que aparece en los ficheros. Ese es un trabajo previo que se hace en Sanidad, con los datos que introducen en Medora. Nuestra misión es comprobar si los datos se están exportando bien. Si vemos un fichero llamativo advertimos de que puede existir un error.

—¿Han tenido muchos sustos con errores?

—Algún error ha habido, pero no grandes. Los datos cuando empiezan a ser malos, lo son.

—Uno de los datos que más interesa en este momento es la tasa de incidencia por 100.000 habitantes especialmente en las capitales de provincia y en las que están confinadas como León. ¿Lo van a dar?

—Lo hemos pedido. Es complejo porque la forma de medir la incidencia es variable. Hay indicadores múltiples y variados. El criterio no es homogéneo ni en el Ministerio.

—Sin embargo, es el indicador en el que se basan las medidas restrictivas. ¿No debería saberlo la población?

—Es un trabajo que tiene la Consejería de Sanidad en sus manos y lo dará cuando sea totalmente fidedigno. Los datos en salud pública tienen sus tiempos. Nosotros damos datos que seamos capaces de explicar. Mientras ese debate exista no preferimos ofrecer datos que están en discusión.

—¿Complica el hecho de que los datos se dan por zonas básicas de salud, que abarcan varios municipios en muchos casos?

—Esa es una realidad. Los datos se obtienen de zonas básicas de salud, no de municipios. En Baleares hay 70 municipios, en Castilla y León tenemos 2.248. Obtener el dato por municipios necesita un trabajo de explotación específico y no tenemos un batallón de gente. A todos nos ha pillado esta situación de nuevos y hemos tenido que hacer las cosas sobre la marcha. Lo que puedo decir es que los datos que se han recibido son los que se han publicado.

—Para que una zona sea naranja, amarilla o verde hay una tasa por 10.000 tarjetas sanitarias. ¿Qué tasa o cifra se maneja cuando pasa a roja?

—Lo transmite Sanidad. No tiene por qué obedecer a una tasa concreta. Y puede coincidir o no con medidas de restricción. Cada día nos identifica qué zonas tienen que ir en rojo.

—Se publican datos de mortalidad por hospitales y una cifra general en todos los ámbitos en Castilla y León. ¿Es un cifra fiable a la vista de la polémica que hay con los datos de muertes por coronavirus?

—La polémica sigue viva. Quien tiene el dato cierto es el Registro Civil, que depende del Ministerio de Justicia. Nuestros datos son de fuentes secundarias. No son los datos que podría comunicarnos el Estado y que no nos facilita. Están basados en bajas de tarjetas sanitarias y Medora. Es un cruce de bases de datos secundarias. El TSJ ha publicado dos veces los datos del Registro Civil y por lo que vemos nuestro dato es menor que el real, pero no está muy lejos, aunque un desfase de 200 personas no es poco cuando se trata de personas fallecidas.

—Hace unos días corrigieron el datos de plazas de UCI en León, que, de pronto, pasó de 44 a 56 plazas habilitadas cuando solo hay 16 estructurales. Esto cambia mucho el % de ocupación de UCI, que es un dato relevante para establecer medidas restrictivas. ¿Se cuenta la realidad que se quiere contar?

—Una diferencia de ese tipo quien tiene que explicarla es Sanidad. Pero también es cierto que las camas estructurales son las que son y las que se habilitan se hacen de un momento para otro. Está bien que seamos exigentes, pero hay que saber que a veces varían en muy poco tiempo. No tenemos los sistemas que nos gustaría.

—¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha dado este duro trabajo tanto por lo que supone como por lo laborioso que es?

—Es una pena que a Castilla y León se le haya reconocido como la mejor experiencia de transparencia en la covid con datos tan feos. Todo el mundo mira a Transparencia ahora. Este tipo de situaciones tan dramáticas hacen reparar en cosas a las que no se les da importancia o no se conocían. La transparencia es algo esencial e importante porque ayuda a salvar vidas, protege vidas, nos permite anticiparnos para un impacto menor y generar sensación de confianza en la administración. Son datos no manipulados, que también ayudan a dar más calidad al trabajo periodístico. Cuentan la verdad.

«Que una zona de salud esté en rojo no obedece a una tasa concreta de casos»