viernes 10.04.2020

El abrigo de Pablo Iglesias

Lo digo con el mayor de los respetos. Lo juro por Snoopy. Pero es que la situación me supera. ¡Qué mal visten nuestros políticos! Claro que hay excepciones. Muy pocas. Pero haberlas haylas. De todo el desfile que la gente política nos hace en su pasarela particular, me llama mucho la atención el abrigo de Pablo Iglesias. Hombre, no le estoy exigiendo un estilista de renombre pero tampoco que lleve unas prendas que te llevan más a lo indigente que al glamour, que, ya digo, tampoco es necesario.

Se trata de ser coherente, también con la forma de vestirnos. No casa en absoluto, por muchos defensores que pueda tener, ir a ver a S.M. el Rey, con jersey, o americana sin corbata y por contra asistir a la entrega de los premios cinematográficos Goya con smoking. Al menos raro si es. Pues eso es lo que estamos viviendo.

Tenemos en España unos diseñadores de moda que pasean su fantástica creatividad por Europa y sin embargo no somos capaces de presentar a unos políticos medianamente bien vestidos. Claro que hay excepciones. Muy pocas. La culpa, claro ,no es de los diseñadores.

Cualquier persona medianamente preocupada por vestir correctamente tiene que aceptar que, especialmente nuestros políticos, y más especialmente los varones, no suelen llamar la atención, positivamente, por su forma de vestir. Estamos hartos de escuchar, de unos años a esta parte, la enorme importancia de la comunicación no verbal, de la comunicación gestual, corporal y de la fuerza de la comunicación de la vestimenta. Pues para nuestros políticos, como si oyeran llover. Les preocupa cero patatero. Y que eso ocurra, la falta de preocupación, no deja de ser un problema. Consecuencia, que así van como van. Claro que hay excepciones. Muy pocas.

Y, todo esto nos lleva a que tenemos que aguantar, lo repito, aguantar ver a algunos políticos que dan ganas de invitarles a un café. Y es que, desgraciadamente, parece que nos fijamos más en lo malo, lo negativo, lo cutre, que en lo correcto, la elegancia o simplemente la normalidad.

No hay ‘herramienta’ más eficiente para hablar bien de una persona o un grupo de personas, que su vestimenta. Eso y la forma de comer, y el comportamiento en el juego, y tantas cosas más. Pero la vestimenta manda mucho y, en cuestión de imagen, nadie niega su importancia. Pues como si nada. Los políticos, además de política entienden mucho de moda, faltaría más. Y el resultado ahí lo tenemos. Y traigo a colación el tema del abrigo de Iglesias porque da vergüenza ajena ver al político con ese abrigo que está más cerca, como decía antes, de lo ruin que de lo normal. Por muy progresista que sea el portador de la prenda. Aunque eso, en si mismo es una contradicción. ¿Progresista y con ese abrigo? Hombre....

Pienso, con toda humildad que, aprovechando el gran talento que tienen nuestros diseñadores de trajes, sería conveniente invitar a nuestros políticos a visitar los ateliers de esos diseñadores y modistos a ver si se les pegaba algo. Ganaríamos todos. Ellos, porque estarían mucho mejor vestidos, nosotros por sería muy agradable verles lo que se ha llamado toda la vida, ‘bien vestidos’ y España porque sería una oportunidad de exportar nuestras firmas de diseño en ropa.

El hecho es que no se hace y las cosas están como están.

Los progresistas españoles siempre han sido muy suyos. En todos los países existe gente progresista pero distintos a los de aquí.. Especialmente en Europa, donde el traje en ellos y los vestidos en ellas suelen guardar unas reglas muy aceptadas por todos. Intentan transmitir sus creencias de forma distinta a los nuestros.

Nosotros necesitamos de otras ayudas o no se si decir complementos que adornen a la persona. Puede ser barbas sin cuidar, camisas por fuera, fuera la corbata donde la corbata es tradición, cabellos descuidados, escasez de americanas, en fin. Y también los abrigos. Como el de Pablo Iglesias.

Se le podrá dar, o no, importancia a todo esto. Pero tenerla la tiene.

El sr. Iglesias tiene una inteligencia reconocida. Esperemos que le haga comprender estas cosas que tan importantes son para la imagen, aunque él se niegue a aceptarlo. Todavía...

A ver si llega pronto el verano...

El abrigo de Pablo Iglesias
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