miércoles. 08.02.2023
POR SI ALGUIEN tenía alguna duda, queda demostrado que algunas iniciativas mediáticas son letales: una joven muere durante un concurso en el que se rifaba una videoconsola. La causa del fallecimiento, seguramente alguna deficiencia de salud de la mujer. El detonante, el concurso en sí mismo: beber la mayor cantidad de agua posible sin hacer pis. Para quien pueda parecerle pueril o estúpida la prueba, habría de recordar que semejante demostración de habilidades seguramente tendría rentables consencuencias para sus participantes: Miss Vejiga Resistente tendría un gran futuro en horarios de máxima audiencia si sabe contar con grosería suficiente quiénes han estado más cerca de su órgano prodigioso; o permite implicar a su madre en algún escabroso episodio de incesto o malos tratos. De ahí a presentar un informativo o convertirse en analista del proceso de paz hay un paso. Se entiende, con estos mimbres, la desesperación de aquellos empeñados en el progreso de la Humanidad. Mientras ellos tratan de desentrañar los misterios del cerebro y el ADN, otros concentran sus energías en aguantar el pis. Serán estos últimos, al fin, los más populares. Es el juego de la cuerda, en el que unos tiran hacia delante y otros se empeñan en entender el progreso al revés. Lo preocupante es que la inmensa mayoría contemplamos el duelo desde el centro de la soga, sin preocuparnos por hacia dónde se decantará la fuerza mayor. Ser espectadores pasivos de toda serie de tropelías televisivas y mediáticas debería convertirse en una especie de delito, por lo menos de falta ética; porque el no tomar partido por la razón nos está llevando a un pozo en el que nunca se acaba de tocar fondo. Es el resultado, como dijo aquel, de una sociedad que se enorgullece de las máquinas que piensan y recela de los hombres que tratan de hacerlo.

Aguantando
Comentarios