martes. 31.01.2023

Que los tiempos son difíciles es una realidad que ya nada ni nadie pone en duda y, si todavía queda algún incrédulo, los políticos de turno ya se encargan de recordarle la gravedad de la crisis que asola a todo el mundo, pero que parece se ceba más con unos que con otros, como es el caso de España.

Y la crisis, como dice el refranero popular, agudiza el ingenio y obliga a los gobiernos central, autónomicos y locales a poner en marcha políticas de ajuste que les impidan gastar aquello que no tienen. La época de las vacas gordas finalizaron hace muchos años y el momento actual es de los recortes y el de los planes de ajuste. Pero aquí también hay diferencias, porque de la subida de impuestos o la creación de otros nuevos a los reajustes organizativos, que permiten ahorrar, va un trecho.

En eso está precisamente el Ayuntamiento de la capital: en el ajuste organizativo de sus más de 1.900 empleados, que en muchos casos supone la eliminación de una serie de pluses y de complementos que pueden ser perfectamente prescindibles, porque no significan una merma en el servicio público, ni tampoco para el trabajador, al que se le sigue garantizando lo que tenía pero con menos coste para las arcas municipales.

La supresión del plus de transporte a los trabajadores del Mercado de Ganados viene a acabar con un gasto innecesario que permitirá al consistorio ahorrar en torno a los 100.000 euros y, además, no significará merma de poder adquisitivo para el trabajador porque tendrá un autobús que lo trasladará a su puesto de trabajo.

Este tipo de medidas se demuestran eficaces, porque significan un importante ahorro para las arcas municipales y, lo que es tanto o más importante, sin que ello suponga un recorte en los derechos sociales del trabajador. Eso son los ajustes que se necesitan: que ahorren y garanticen el empleo.

Un ajuste que ahorra y garantiza el empleo
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