jueves 19/5/22

Pues en esas estamos. Ni los continuos engaños sobre los envíos de las ayudas a los desastres del maldito volcán de La Palma hacen perder la moral a los miles de personas que sufrieron en su momento lo indecible y en su momento se les prometió, como siempre, ayudas «cuanto antes» con «la mayor celeridad».

Muchas personas esperando por algo que no se debería esperar. Cuando ha pasado casi todo y cuando ya no son la apertura de los infomativos, se nos va, (se les va), el santo al cielo y de lo que te he dicho, pues eso, que nunca llega. ¿Cual es el motivo, la razón, para que ciertos políticos, desde luego, el presidente mentiroso que tenemos se plante en frente de una cámara y un micrófono y proclame sin despeinarse que las ayudas vendrán y vendrán cuanto antes? ¿Qué ocurre, no hablamos el mismo español?

Parangonando a la antigua frase del presidente mentiroso, cuanto antes es cuanto antes, nada que ver con el olvido que es sensación que ahora se está teniendo sobre las ayudas prometidas. Hay que viajar y hacerse fotos, mucho menos y solucionar problemas mucho más. Eso es lo que verdaderamente entiende el ciudadano y lo que le hace presumir de su país y de su Gobierno. Lo contrario es pan para hoy, la declaración de ayuda inminente, y hambre para mañana, el olvido de lo que se dijo.

Una verdadera pena, tener que sacar, todavía hoy, el tema de las ayudas a los perjudicados, tantos y tantos, por el volcán palmero. No es una pena, es una vergüenza. Está reciente la reunión que se ha celebrado, precisamente el La Palma, con el presidente mentiroso y los presidentes de las comunidades autónomas, y de las ciudades de Ceuta y Melilla. El objetivo era otro, que veremos si se cumple (el Gobierno), pero hubiera sido un encuentro mucho más feliz si se hubiera comenzado enumerando las ayudas prometidas que ya hubieran recibido los habitantes de La Palma. Eso sí hubiera sido un gran comienzo.

Pero parece que eso no va con nuestro Gobierno. Aquí se promete pero no se cumple. Y en todo este maremágnum, aparece como si una alucinación fuere, la guerra de Rusia hacia Ucrania. Qué cruel es, a veces, la vida. Aquí no se cumple eso de que dos no discuten si uno no quiere. Aquí, dos están en guerra a pesar de que uno de ellos, el débil, no quiere esa guerra. El otro, el fuerte, huele sangre y decide que va a por todas, según proclama. También en esta ocasión, el presidente mentiroso se ha desatado prometiendo ayudas y prometiéndolas, de nuevo, cuanto antes.

Este tema es distinto. Aquí, si las ayudas no llegan la gente se muere. Se muere. ¿No tiene eso importancia? Pues que se note nuestra solidaridad, no nuestra declaración de mentirijillas. Europa se está jugando mucho y, como consecuencia está empujando mucho para que las cosas vuelvan a su cauce. No nos quedemos atrás. Aunque para eso, el propio Gobierno debe ponerse de acuerdo, por ejemplo, en el envío de armas para luchar contra los rusos. ¡Qué ridículo hacemos ante Europa. Pero solo nosotros mismos debemos arreglar la situación. De momento Europa ya nos ha llamado la atención diciéndonos que debemos involucrarnos más.

En todo caso, tener en mente solo estos dos casos, ya debe preocuparnos porque algo no se está haciendo bien. Me refiero en opinión de analistas políticos serios. Ya sabemos que si cualquier miembro-miembra del Gobierno opina sobre el particular, seguro que lo estamos haciendo de cine. Mencionar también que el Sr. Feijóo parece que está tomando los mandos y de forma firme prepara el próximo congreso de los días 1 y 2 de abril, que supondrá el kilómetro cero de la nueva andadura. Demos por bueno lo sufrido y los bandazos llevados a cabo hasta este momento si eso supone la llegada de un equipo nuevo al PP en aras de ponerse en marcha de verdad para llevar a cabo ideas que se materialicen en el bien de los españoles.

Las ayudas prometidas no llegan, ¿algo que objetar?
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