domingo 20/6/21

La barbarie eólica y La Cabrera

La barbarie: Las grandes compañías eléctricas pretenden destruir La Cabrera. También al Teleno, a los Ancares y a una serie sierras inmaculadas, de lo poco bien conservado que nos queda. Múltiples parques de gigantescos molinos quieren arrasar con nuestras cumbres, con nuestra tierra y con nuestro futuro. Urden el plan de multiplicar su negocio eólico basado en las enormes primas y subvenciones, que sacan de nuestros impuestos y que encarece al máximo la factura eléctrica mensual de todos los ciudadanos y de la industria.

La energía no ecológica: La energía eólica es controvertida con razón. De entrada destruye ecosistemas. Para un solo molino, exige invadir con pistas los lugares más apartados y puros de las montañas, hacer gigantescas zapatas, movimientos de tierras por miles de metros cúbicos, dinamitar, verter miles de toneladas de hormigón armado, hacer kilómetros de canalizaciones subterráneas e implantar sus líneas de transporte. E instalar la gigantesca torre, su generador y sus palas. La contaminación visual y la destrucción de la riqueza paisajística viene dada. El impacto destructor sobre la fauna es irreversible. Y ahí queda para siempre su perturbación acústica a través de ruidos de baja frecuencia y de infrasonidos, con repercusión probada en el ecosistema y en enfermedades en las personas, tanto a nivel orgánico como neurológico. ¿Se pueden calificar los molinos respetuosos con la ecología? El enfoque ecológico de la eólica es una mentira, una falacia.

La energía no limpia: Para instalar un solo molino se precisan cientos de toneladas de acero para las torres y armaduras, de aluminio, miles de metros cúbicos de hormigón, gigantescos movimientos de tierras, líneas de alta tensión con sus torres metálicas galvanizadas, los tendidos eléctricos por kilómetros, fabricación de generadores…. Exige un consumo descomunal de energía: para la fundición del acero en Altos Hornos, fundición del aluminio, su laminado, extrusión y demás procesos, y la fabricación de miles de toneladas de cemento y de áridos. Se utiliza gruesa industria del metal y se usa maquinaria pesada para la puesta en obra. ¿Alguien puede sostener que la eólica no contamina? Además, su rápido deterioro y precoz obsolescencia hace que sea preciso su relevo en muy corto plazo —lo estamos viendo— lo que hace discutible su amortización. ¿Es, acaso, una energía limpia?

Como fuente de producción masiva es carísima. Esta apuesta globalista de la siniestra política de Zapatero hizo que nuestra energía eléctrica sea de las más caras de Europa. Nos empobrece a todos mes a mes y resta competividad a nuestra industria actual

La energía ruinosa: De la eólica se dice con razón que «cuando hace falta, no la hay y, cuando la hay, no hace falta». Es difícil de regular, impredecible e imposible de almacenar. Como fuente de producción masiva es carísima. Esta apuesta globalista de la siniestra política de Zapatero hizo que nuestra energía eléctrica sea de las más caras de Europa. Nos empobrece a todos mes a mes y resta competividad a nuestra industria actual, llevando al cierre a aquellas que más dependen de la electricidad (véase Alcoa). Muchos años después de dejar el Gobierno, por sus fatales políticas aún sigue generando cierres de empresas y paro.

Nada se habla de velar por el ahorro de energía ni de la eficiencia energética. A cambio, la pagamos carísima: los brutales costes de la eólica nos aumentan la factura de la luz todos los meses. Sin ese dispendio, quizás nos costara la mitad. Actualmente, cerradas nuestras centrales, tenemos que importar la energía de Francia (de origen nuclear, claro) y de Marruecos (de hidrocarburos, claro), pagando el caro precio que nos piden. Y aquí se sigue con la matraca eólica. ¿podemos ser más hipócritas? Sabiéndolo ¿nos dejamos engañar por el bulo eólico?

Las puertas giratorias: Las grandes eléctricas instalan eólica por que el beneficio lo reciben a través de gigantescas primas y subvenciones que reparte el gobierno de turno a cargo de nuestros impuestos. Esto es: se forran esas grandes compañías a costa de que Ud., yo y todos paguemos unas facturas carísimas cada mes, con subidas permanentes. ¿Qué les parece?

Claro que —se supone en el trato— los dirigentes de los grandes partidos, cuando su carrera política vaya a menos, serán contratados en la alta dirección de las eléctricas, en señal de agradecimiento. Un dato: el Sr. Pepe Blanco y el Sr. Montilla ingresaron en el Consejo de Administración de Enagás en julio de 2020. Yo ahí lo dejo. Tan descarado y repetido es el método de comprar las voluntades de los altos cargos políticos que ya se ha acuñado en España una expresión conocida por todos para definirlo: puertas giratorias. Puro escándalo ¿O no?

La dinámica caníbal y suicida: Con ser nefasta la eólica como fuente masiva, será sólo adecuada en casos puntuales, colocada en lugares ya degradados o de menor valor, si se quiere continuar con esta equivocada matraca. Lo que resulta insoportable es que su bárbara instalación signifique la destrucción de lo más exquisito del Patrimonio Natural de todos (que pertenece a esta generación y a las que están por venir). Invade sin pudor la Red Natura, destroza parajes vírgenes de importancia ecológica vital y elimina toda posibilidad de aprovechamientos

Y es también insoportable la destrucción de entornos humanos —aquí ya debilitados— que degradados con los parques eólicos, abocarán al abandono y a la desaparición. Los alcaldes, cabeza baja, por una palmadita en la espalda, obedecen a sus partidos y traicionan a sus pueblos. Las Juntas vecinales, por unas miserias, venden el futuro suyo y de sus gentes. Acuciados por gastos de una pobreza extrema (factura de la luz pública, reposición de farolas, una alcantarilla, bachear una pista,…) que han de afrontar con los recursos que el pueblo consiga, queman el porvenir. (Aprovecho para instar a Diputaciones y Consejerías para que quiten al entorno rural de este trato tercermundista y que apliquen recursos para dignificar sus servicios, a los que tienen todo derecho. Si no, que cesen y desaparezcan.) Pero, por esas ridículas rentas de los molinos, o por unos jornales mientras se montan, las Administraciones Locales están vendiendo y destruyendo su tierra, abocándolas a la miseria perpetua ya a la emigración total.

La resistencia obligada: Los parques eólicos arruina el futuro de las comarcas.—¿Quién querrá vivir rodeado de gigantescos y dañinos aereogeneradores?— Las degradan, las vuelven espantosas para la vida y no aportan riqueza a esas regiones. La Cabrera —los que están adentro y los que están afuera, toda la gente honrada— no ha de consentir semejante destrucción. Abandonados por los grandes partidos, han de unirse, convocar sensibilidades honestas y racionales y oponerse radicalmente a este pretendido desastre, a esta barbarie. Se ha de protestar en público y en privado. Es obligación de todos salvar a La Cabrera.

La barbarie eólica y La Cabrera
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