martes. 28.06.2022

Siempre es grato regresar a las raíces de nuestra tierra; a la capital del Páramo: Santa María para comprobar, una vez más, la capacidad de comunicarse unos pueblos con otros el secreto de la tenacidad, el esfuerzo y la hospitalidad. Y, en esta ocasión, ha sido para hablar de un libro Guzmán el Bueno: la grandeza de un héroe (ed. Unión Leonesa, 2021). Un acto celebrado recientemente en la biblioteca de la capitalidad comarcal, organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento paramés, a cargo de Omar Sabarías. En la presentación intervinieron: el profesor Antonio Pacios, y el documentalista Javier Benéitez. Tras sus lecciones magistrales sobre la vida del héroe leonés y universal, la directora de la biblioteca local: Elena Osorio, tuvo a bien mostrar, a un grupo de los asistentes la organización, funcionamiento y contenido de las diferentes secciones de la institución cultural.

La primera impresión fue de una gran sorpresa al verificar sus amplias instalaciones con ordenadores por doquier, manejados por la concurrencia de lectores e investigadores. Aparte de los estantes y anaqueles repletos de libros, los visitantes pudimos comprobar la multitud de obras y revistas en mesas bien dispuestas para una «lectura a primera vista». Se trata de una biblioteca municipal que cumple —y debe cumplir— la misión de estar al servicio de la ciudadanía, en general, y en especial los escolares, estudiantes de segunda enseñanza y bachiller, así como, de los investigadores de aquí y de allá. Porque la cultura lleva consigo la clave de ser social y comunitaria. En nuestro tiempo, las bibliotecas se han modernizado y tecnificado para prestar el mejor servicio, y en este sentido, la biblioteca de Santa M.ª del Páramo es un ejemplo. De aquella clasificación antigua de los libros de Andrónico de Rodas (siglo I a.c.) se quedó muy desfasada, tras la aparición de la Clasificación Decimal Universal (CDU) hasta la actualidad, superada por las nuevas tecnologías y métodos de digitalización. En este contexto, el lector, investigador y consultor de bibliotecas tiene a su disposición los medios técnicos para consultar el haz de materias científicas, literarias o de cualquier otro género, con prontitud y eficacia. De ahí, la importancia de los libros catalogados para un mejor servicio a la vecindad de los municipios del Páramo.

Sin duda las bibliotecas, en este caso, de una biblioteca de ámbito comarcal: entidad que, desde hace algún tiempo, es uno de los primeros peldaños para completar las enseñanzas: primaria, secundaria y bachiller, impartida por los centros escolares Benito León y Valle del Luna. Naturalmente, sin olvidar a los universitarios e investigadores del contorno comarcal y provincial. Con estos datos, puede deducirse que tal biblioteca está llamada a ser faro cultural del ámbito territorial. Con esta perspectiva, tanto la Diputación Provincial, como el municipio, tiene un papel decisivo para potenciar la lectura, y la investigación con el apoyo inicial y permanente de los centros educativos y formativos, así como las anteriores academias de renombre (don Javier y don Antonio Pacios), empresas educativas que han sido verdaderos semilleros de estudiantes y vocasines. Porque los libros, justamente con las entidades culturales conllevan a promocionar y formar talentos de primer orden. Constituyen las bases de la formación intelectual; es decir, estimulan los grados de sabiduría y conocimiento.

En este horizonte, las bibliotecas municipales desempeñan un papel fundamental en la difusión de los valores culturales a través de las poblaciones que comprenden un nuevo Páramo, transformado en Vegaluna con las aguas fecundantes del pantano de los valles de Luna. Y es que la inteligencia requiere, como el campo, el cultivo especifica a través de los libros y de la lectura, soportes que llevan el mensaje de generación en generación. Se trata de una cultura que fomenta la formación personal, y la participación de bienes. Porque la cultura, lo hemos dicho alguna vez, es un patrimonio universal distribuido entre los pueblos. Y, por tanto, forma el inventario del bien común de los ciudadanos. En este momento, el Páramo no solo vive del agua del Luna, sino de la siembra de valores emanados de biblioteca comarcal, como reproductora de bienes con voluntad de prestar un servicio al interés general. Se puede deducir que la cultura extrajo del cultivo del campo la voz y grafía para potenciar la inteligencia de los pueblos.

En resumen, la misión cultural de los ayuntamientos con sus bibliotecas pretende, con la máxima generosidad y esfuerzo, conseguir que los ciudadanos, en general, sientan la necesidad moral y vital de elevar sus conocimientos. Porque solo la cultura y el saber nos harán más libres. El objetivo es evidente: promocionar y perfeccionar la persona con sus talentos. Y por lo que se refiere al ayuntamiento de Santa Mª del Páramo, como capital comarcal, a través de la concejalía de Cultura, tiene como misión: fortalecer los valores sociales y culturales, como fuentes de una mejor convivencia. Porque la actividad cultural, entendida como una exigencia del principio de igualdad de oportunidades, constituye la arquitectura cultural de una comunidad. Es, ante todo, el soporte fundamental del progreso. En este sentido, el Novel Vargas Llosa considera que la lectura de los libros provoca un gran placer, y asimismo, desarrolla la inteligencia. Porque la acumulación de saberes procede, en gran medida, de la investigación y de la lectura de muchos libros. El libro sin lectores sería un absurdo. Sobre esta situación, recuerdo vivamente la recomendación de mi antiguo catedrático de literatura del Instituto Padre Isla de León (Don Luis López Santos), quien dijo: «la mejor medicina para curar la ignorancia son los libros».

En síntesis, la citada biblioteca comarcal debe ser el faro permanente para el aprendizaje de la creatividad: sentir que progresamos, que avanzamos para mejorar nuestra calidad de vida intelectual. Por todo, mi gratitud al Ayuntamiento de Santa María del Páramo por permitirme descubrir el tesoro de su biblioteca.

La biblioteca de Santa M.ª del Páramo como ejemplo
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