miércoles. 01.02.2023
MENOS MAL que el buen obispo de Mondoñedo, látigo de herejes, homosexuales con querencia al matrimonio, bisexuales y otra ralea librepensadora, no está conectado a la BBC, evitándose así el soponcio consiguiente al visionado de Jerry Springer: The Opera , una blasfemia musical que ha puesto en pie de guerra a la Inglaterra del príncipe Harry. La obra, por llamarla de alguna manera, muestra entre otras perlas a un Jesucristo bastante afeminado y una sociedad tontorrona y alienante, para quien la vida consiste en «comer, defecar y ver la tele». Semejante modernidad ha encendido la mecha de un artefacto emotivo entre los creyentes, convencidos de que el diablo se había librado de sus ataduras y que comparadas con la dichosa obrita, Sodoma y Gomorra debieron ser un parvulario. Así que echando mano al martirologio cristiano, la BBC recibió antes de la emisión del programa casi 50.000 quejas, exceso de cohetería que no evitaría el pase por la pequeña pantalla de una obra presuntamente divertida. Sorprendentemente, y a pesar de que el cargante binomio de tradición y religión había pronosticado que tras la emisión de Jerry Springer el drama estaba servido, la sangre no ha llegado al río y casi todos los ingleses están de acuerdo en que la cosa no era para tanto. ¿Qué habría pasado en un país con un pelaje como el nuestro, cuyo corazón se presenta desgarrado en mil dramas religiosos, si ponen en la televisión un espectáculo con María Magdalena vestida de motorista, o un San José hundido en la negra miseria tras los sorprendentes sucesos vividos en su familia? Pues que estaríamos jorobados, como dijo Quasimodo. 1397124194

Blasfemos
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