jueves 04.06.2020
AL TRASLUZ

Cada loco con su tema

Si la memoria no me falla, en más de 30 años como columnista solo he faltado tres veces a la cita con ustedes: el día de mi boda, cuando me dolió una muela del juicio y aquella tarde en la que el ordenador me suplicó: «¡sigue tú, yo ya no puedo más!». Fuera de esas ocasiones puntuales, no recuerdo haber dejado de publicar la columna. Este viernes no saldrá. Estaré en Quero, para presentar la ponencia «Humor cervantino y adversidad», en un congreso organizado por la Universidad de Castilla La Mancha y por el ayuntamiento de dicha localidad. Sí, vale, ir a hablarles de Cervantes a los manchegos será como pretender venderle un karaoke a Sinatra. Aquí en León tiras una piedra y descalabras a un poeta o a un medievalista, incluso es posible que la víctima sea ambas cosas; allí, respiran el Quijote. Durante este mes celebran un macrofestival, bajo la batuta de Víctor Raúl López. Cultura, pero también turismo no pachanguero y economía humanizada. Personas gestionando con razón y sentimiento, que también es quijotismo de buena ley el reto hacer posibles sueños a priori imposibles. Llevo el mes canturreando: «Y si vas a La Mancha/no te alborotes/porque vas a la tierra de Don Quijote» En mi ponencia defenderé que Cervantes sí fue pobre, en contra de la corriente hoy más pujante, pues entiendo por pobreza origen y mirada, no solo el estado puntual de la faltriquera. Otro cantar es que a los del XIX les gustase biografiarlo todo en clave La Traviata. Hablaré sobre mi convencimiento de que las adversidades -incluidas las económicas- dotaron de compasión y ternura a su innato buen humor.

Sabedor Ramiro Pinto de que habrá mesa redonda sobre el Quijote de Avellaneda, y dado que mantiene que es seudónimo bajo el que se ocultaba una mujer, me ha sugerido que haga dos preguntas de esas que te hacen salir a hombros de los congresistas o al pilón. No le he prometido nada, los catarros de primavera son muy malos.

Nuestros quesos chiflarían a Sancho, si me lo topo le invitaré a visitarnos. Los leoneses somos tres en uno: cervantinos, quijotescos y sanchopancistas. Como remataría la mujer del escudero: «Mis gallinas no me dejarán mentir». Hasta el próximo martes, pues. Este viernes, cerrado por ponencia.

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