lunes. 28.11.2022
EL Gobierno ha perdido iniciativa. Comete errores de aprendiz. Engrandece la figura de Zapatero. Por falta de diálogo, el PP es calificado como «partido agresor» en Cataluña. Estos diagnósticos de opinión aparecen con frecuencia en los medios informativos. Dado que el señor Aznar ha terminado su tarea en Europa y ha vuelto a instalarse con carácter más estable en La Moncloa, se da por supuesto que habrá una reconducción de todas las crisis, que tomará la sartén por el mango y volverá a ejercer su liderazgo con todas las consecuencias. Externas e internas. Empezó el mes de julio, y toca cambio de tercio. Es la santificación del líder. Nada va bien, si el líder no tiene las riendas. Todo el mundo se equivoca, si el líder no inspira la inteligencia, oportunidad y hasta la verdad de las decisiones. Es la consagración del personalismo. Como alguna vez he escrito, como sigamos así, llegaremos a la conclusión -acariciada por muchos militantes del PP- de que José María Aznar no sólo es el mejor, sino el insustituible. Tremendo debate para el momento en que está abierta la sucesión. Este cronista arriesga su criterio ante el esperado cambio de tercio: no pasará nada en los próximos días. José María Aznar es hombre de tarea concreta. Está a lo que está. Igual que hasta ahora se dedicó a Europa, hasta el día 14 se dedicará al debate sobre el estado de la nación. A partir de ahí empezará a pensar, por ejemplo, en el cambio de ministros en su equipo gubernamental. Pero no madurará criterios hasta después de las vacaciones. Y en septiembre se casa su hija. Es un pequeño detalle en la historia, pero grande en la persona. ¿Hará la boda con un Gobierno cambiante? Todo es posible, pero os digo: no esperéis nada grande hasta después de la boda. Es mi apuesta. Claro que rectificar es de sabios. Y de periodistas que no supieron adivinar el designio presidencial.

Cambio de tercio
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