miércoles. 28.09.2022

Recuerdo al pueblo saharaui

Me dirijo al pueblo saharaui en el 43 aniversario de su fundación el 27 de febrero de 1976, constituido en República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por 54 Estados. Durante todo este período de tiempo ha resistido este pueblo con dignidad en unas circunstancias terriblemente precarias, dejados en el medio del infierno, abandonados a la suerte de un destierro, campo de concentración o el exilio en el siglo XX y XXI, fruto del egoísmo insaciable y de la intolerancia. En todos estos 43 años han sido apoyados incondicionalmente por el gobierno de Cuba, así como la solidaridad de miles de familias españolas que todos los años, en el verano, han venido acogiendo con ternura a las niñas y niños saharauis, como gesto humanitario ofreciéndoles cariño, educación, alimentos y algún que otro medicamento, librando las trabas de la burocracia, no pudiendo obsequiarles, desgraciadamente, más excepto la solidaridad. Transcurridas varias décadas y viendo que el tiempo corre en contra del pueblo saharaui me veo en la necesidad y en el derecho que me mueve como humano de exponerlo.

El Estado español creo que tienen una deuda con el pueblo saharaui. Permítame que desde este artículo del Diario de León me dirija al señor don Felipe González. Que sea a usted de entre todos los expresidentes del Gobierno español al que me dirijo bien merece una explicación. Creo que es usted el que conoce bien esta terrible desgracia y como tal he puesto la confianza en usted y porque me costa que sabe moverse en los campos jurídicos nacionales e internacionales por conocimientos que posee, durante el transcurso de sus cuatro legislaturas, y suponiendo que no tenga tantos compromisos como es obvio y teniendo en cuenta el respeto que le tienen los órganos nacionales e internacionales como son: Organización de Naciones Unidas (ONU), Tribunal Internacional de la Haya, Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, Comisión Europea… Así como todos los gobiernos del mundo democrático. No puedo olvidar a los intelectuales, partidos políticos, sindicatos que lo deseen, asociaciones y colectivos sociales, como Amnistía Internacional, que hoy retoman de nuevo las calles de la piel de toro defendiendo: La educación, la sanidad, el trabajo, las pensiones. Contra los desahucios, es decir, por la dignidad.

Los pueblos pueden ser traicionados, abandonados o respetados. Pero la historia no será olvidada.

JUAN FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

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