jueves 9/12/21

Son ya muchos los años que los vecinos de San Andrés del Rabanedo llevan esperando una solución en la integración del tren en las poblaciones del municipio. Cabe por lo tanto hacer un resumen de las actuaciones que se han hecho y de las que no se han cumplido. Nos preguntamos: ¿en qué han quedado las obras de permeabilidad por el no soterramiento?

A la vista del resultado de las actuaciones que se prometieron, desde UPL ratificamos en que estos «parches de permeabilidad» no han dado solución a San Andrés y que la única solución viable es el soterramiento proyectado hace años hasta la calle Voluntario Ángel Soto.

En el desarrollo de las obras no se han cumplido los plazos de ejecución. Una demora continua impropia para una población de 31.000 habitantes que lastra y empeora las comunicaciones entre los barrios de San Andrés y con la ciudad de León. Cuestión de prioridades. Y sabemos que San Andrés nunca será prioridad para la Junta y el Gobierno, al menos, hasta que UPL logre una representación importante en estos órganos legislativos.

Me gustaría hablar del paso peatonal de la calle Limonar de Cuba a Voluntario Ángel Soto, que sigue a la espera de terminar y que además no solucionaba el principal problema que tenía el uso del ascensor, que sus dimensiones y la entrada y salida en L impide que muchos usuarios del CRE y familias con sillas de bebé grandes quepan en él. Es vergonzoso que lleve ya dos años fuera de servicio.

Los pasos de la calle Príncipe estuvieron el doble de tiempo del proyectado y los vecinos ya han tenido que soportar una nueva inundación con un episodio de lluvias fuertes.

De la pasarela peatonal de Párroco Pablo Díez ya hemos tenido que soportar varios problemas en su ejecución: una tubería que apareció sin que contasen con ella, y la falta de buena cimentación unido a la colocación errónea de las pilastras, que ya acumulan retraso para la finalización de la obra. Ahora vamos a detenernos en el nuevo vial de acceso a San Andrés desde San Juan de Dios. Este vial comenzó con un engaño a los ciudadanos porque se vendió como que unía las rotondas de San Juan de Dios con la del Ayuntamiento, cuando la realidad es que se queda a unos doscientos metros, desembocando en una calle que comienza sobre la presa del Bernesga, que tiene dos carriles, uno por sentido, un arcén de escasos 50 centímetrosy que carece de aceras.

Este nuevo vial se proyectó con cuatro carriles, pero Adif solo ejecutaba dos, dejando los otros dos para que se hiciera desde el Ayuntamiento, con el dinero de los ciudadanos de San Andrés. Tras mucha negociación, se ha conseguido algo más de Adif: que lleve la licitación y la dirección de la obra de esos dos carriles, tal como nos anunciaron el 16 de junio tras la visita que hicieron la Alcaldesa, el Consejero de Fomento de la Junta de León y de Castilla y el director de Adif Alta Velocidad, para ejecutar también los otros dos carriles de forma inminente.

Han pasado ya tres meses y nada sabemos de esa licitación y nos llama mucho la atención que en las obras que se están realizando no se tenga en cuenta la ejecución de todos los carriles, habiendo cerrado la rotonda con un muro y la correspondiente acera en medio de la salida a la nueva rotonda de los dos nuevos carriles de que hablamos, muro y acera que tendrán que destruir. Esto solo pasa en la obra pública. ¿por qué no se planifica mejor para no malgastar el dinero de todos?

Referente al puente de Párroco Pablo Díez que se tendrá que renovar al no cumplir las dimensiones necesarias para que pase el AVE, apuntar que el no soterramiento está produciendo un doble gasto y un doble perjuicio a los vecinos de esta zona, ya que van a ver cómo los coches pasarán a medio metro de sus ventanas, disminuyendo notablemente su calidad de vida. Seguimos sin entender por qué el Estado trata a nuestro municipio como ciudadanos de tercera, frente a otras poblaciones donde se ha gastado mucho más dinero frente a los escasos 15 millones que costaba nuestro soterramiento.

Ese puente mantiene a los vecinos en pie de guerra por la altura que se prevé que tendrá, asimilándola al paso peatonal que recientemente se ha construido aledaño a él. La realidad a día de hoy es que San Andrés continúa dividido por las vías del tren, plagado de parches, chapuzas y en una eterna espera que desespera.

Entre chapuzas y parches
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