lunes. 28.11.2022

Estoy lejos, allá donde la cadenciosa sardana en redondel es algo más que un baile. Observo y trato de comprender al pueblo que la disfruta. A los que se movilizan así en torno a una conciencia común popular. Mas, no es este el tema. Tan sólo circunstancia aleatoria de entrada, para acceder a la cuestión leonesa: Mercado, economía, trabajo y sentimiento dentro de un simbólico corro de aluches… y preguntar, ¿Hay quién luche…por León? Si bien…

El día 6 de mayo, aún en cuarentena relajada, leí despacio a Díez Llamas y a Cuevas Aller, porque justamente el mismo día acogía este medio leonés, sus Tribunas. Para la ocasión, el sociólogo nos adentraba en el comportamiento repetitivo (secuenciales como en la sardana) de los seres humanos (los humanes, como dos días atrás nos nominaba y estudiaba en profundidad cual trasgresores con el entorno, el ensayista leonés Rogelio Blanco), adentraba digo, y amplío, analizaba David el comportamiento replicante, que los nuevos medios están propiciando, que seamos eso, más «replicantes» y menos «autores». Con tendencia a movernos también en la red de forma preferente con los que son de la misma opinión. Verdaderamente interesante.

Cuevas, el historiador, colocaba un esencial mensaje: El modelo autonómico, tal como se ha hecho, es perverso por el trato desigual en algunas regiones. La propia autonomía de Castilla y León es un engendro antihistórico. Siempre se ha empleado a fondo, desde la historia, a hacer valer nuestros derechos leoneses, en un «estos son nuestros valores», los de la verdad, que otros tergiversan o tratan de ignorar. Pero también que la España de las autonomías va por mal camino, nació mal y sigue peor, según su propia opinión.

Tanto a Cuevas como a Díez Llamas, ambos leoneses comprometidos, a los que acompaño en este espacio y compromiso, no he pretendido encasillarlos, perdonarme si así parece, sino situarlos en un especial ámbito a cada uno, pero sólo de manera orientativa para el lector no habitual de sus escritos. ¡Siempre al rescate de lo leonés!

Para Rogelio Blanco, mi respeto y admiración. Prometo volver a leer su opinión sobre el humán: cáncer y remedio a la vez, en nuestra canica rodando en el universo, destruyendo lo que tanto necesitamos.

El confinamiento, está dando para mucho, leer, pensar, escribir. Y mi tema preferido: León, siempre aflorando. La posición del alcalde legionense, valiente y voluntariosa, había propiciado un alud de noticias y reacciones. Información al más alto nivel, entrevistas y escritos. Los suyos de mano política y los de mano contraria, de ámbito nacional, tratando de frenar sus ímpetus, y los autonómicos de todo color subidos al más alto pedestal de la intransigencia, sin freno para el esperpento personal y autonómico. Lo de Mañueco lo comenta, rebate y ridiculiza muy bien Cuevas.

El coronavirus ha sido el freno para el alcalde legionense, un tapabocas transitorio, y para los otros un aliado. La mascarilla ha venido a tapar bocas pero no voluntades e ideas, es defensa pero no mordaza como los autonomistas desearían. Volverá el alcalde, lo ha prometido. Y nosotros no cejaremos. Aunque, el temor, el dolor y el duelo causado por la pandemia seguirá en nosotros un tiempo…

Los sindicatos, desde León capital, vuelven a pedir un plan estratégico de desarrollo económico y social «urgente y extraordinario» específico para la provincia de León. Esto es, algo así como retomar la Mesa por León, que ellos llaman «proceso». Si los sindicalistas de Zamora y los de Salamanca consideran que están bien atendidos autonómicamente y no necesitan nada, ¿para qué pedir por ellos o para ellos, desde un posicionamiento regional leonés?

Defendamos, como piden los sindicalistas leoneses, nuestro patrimonio socioeconómico; tras nuestra huella, si se conserva un mínimo de interés triprovincial en las otras dos provincias leonesas, vendrán a incorporarse por derecho propio. O que arranquen ellos, e iremos a compartir.

De momento lo prioritario es salir de la precaria situación laboral y empresarial lesiva que el paro llamado confinamiento ha causado, al que, en nuestro caso, el leonés, se ha sumado la inestable posición autonómica, en desigual trato, y sujeta a perversa discriminación.

Para cerrar hoy, dos posturas políticas, sazonadas con un apunte de fábula El socialista Cendón, muñidor de una mesa para León, provincia, olvidando los daños del ente, se ciñe a lo del «mapa cerrado», nos debe ver muy bien alojados en casa ajena, en el ente autonómico. No es difícil apreciar en tal postura colaboracionismo con el poder castellano centralizado en Valladolid.

En ese mismo acompañamiento, o mejor diría superándolo, encontramos al conservador Silván, ya de largo; ahora en una foto histórica en el consistorio legionenses, acompañado de los suyos, votando ¡no! a la moción de UPL pidiendo la autonomía para los leoneses, ¡gran retrato!

Abramos los ojos a la realidad, hay que pensar y diseñar una mesa previa, netamente leonesa, empresarios, sindicalistas, técnicos, ciudadanos… capaces de escuchar a todos los sectores provinciales, si éste es el ámbito elegido o posible, compendiar las necesidades, estudiar las salidas y cuanto propongan los expertos, todo, antes de…

Pues volverá el controlador autonómico (los colaboracionistas ya están) a sentarse a la mesa y el convite lo pagaremos los leoneses. La carta (menú) la impondrá él, representante del poder centralista, en tanto los de León, sentados unos, los pocos, y en pie los más, que somos todos, nos querrán hacer ver que el dolor de muelas nos obliga a la dieta autonómica, y en el entretanto, a la cola del «dentista», nos irán apareciendo más caries.

Vaya papel el del zorro actuando de vigilante en el gallinero… y pavoneándose de promotor.

El círculo, la mesa y la fábula
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