miércoles. 01.02.2023

Ciudadanos parece decidido a estar permanentemente en el ojo del huracán político en la provincia. Al extraño episodio de Villaquilambre, en que se actuó con frivolidad —que siete meses después de las municipales se utilizara como argumento para apartar a los ediles que lucieran el eslogan Ciudadanos somos Civiqus tiene tintes de inquina y venganza personal—, sucedió el de Santa Marina del Rey, donde lo que iba a ser la primera moción de censura de la provincia —la promovían los tres ediles naranja y los dos del PP y el objetivo era darle el bastón a la ex popular— acabó en frustración al haber cambiado su situación política los firmantes, una vez expulsados los concejales por parte de la dirección del partido de Albert Rivera en una diligente y cabal decisión tomada... desde Barcelona. Lo penúltimo, en irritante contraste con lo anterior, fue la asamblea del viernes, en la que se escucharon muchas voces contra Sadat Maraña, autoproclamado coordinador provincial, pero ninguna voluntad de escucharlas por su parte. Tampoco por la del coordinador del partido en Castilla y León, Luis Fuentes, permanentemente ajeno a los conflictos de aquí, pese a ser el primer responsable orgánico. Son las dos almas de Ciudadanos.

Ciudadanos siempre en el ojo del huracán
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