domingo 23/1/22

La verdad es que estamos viviendo una época, al margen de la pandemia y del maldito volcán, que es para pensarlo con calma y llamar a las cosas por su nombre. La situación política por la que atraviesa España, está comenzando a mostrarse tal como es y no como nos dicen desde el Gobierno que es.

Por partes.

En estos días se ha publicado por activa y por pasiva la sentencia del Tribunal Constitucional que afirma que el segundo estado de alarma, que ya forma parte de nuestra historia, fue inconstitucional. ¿Somos conscientes verdaderamente de lo que es eso? Tengo la impresión que no le damos la importancia que verdaderamente tiene esa sentencia.

A estas alturas, tenemos la piel curtida de las mentiras emitidas por el presidente mentiroso y apoyadas por sus veintitantos ministros y por sus cientos de asesores. Pero es que en todo este carajal, hay una parte muy importante, importantísima, que es a quién van dirigidos esos mensajes, o sea, esas mentiras. Y esos destinatarios somos usted y yo. Somos la ciudadanía española, esa que, tan poco le importa a este presidente que, reclamaba cosas a su antecesor Rajoy y él, ahora ha superado todo lo que le echaba en cara, con mal estilo además, al que también era su presidente.

Cuando se produce un episodio como el que acabamos de constatar de la sentencia sobre la inconstitucionalidad de la gestión pandémica, ¿qué recurso nos queda a los que tan injustamente hemos acatado lo que se decía y, ahora, sabemos qué era lo que era?

Llevamos en nuestro ADN, aunque no todos naturalmente, una intención de «engañar, de «incordiar», de «esto lo hago porque puedo» que no podemos abandonar y a las primeras de cambio, zas, lo largo y los demás a callar.

Pero permítanme que insista. ¿Qué recurso tenemos para enmendar lo que fue mal hecho y que, meses mas tarde, se confirma como tal? ¿Se van de rositas los responsables de acciones de este tipo, por el mero hecho de detentar el poder para hacerlo, aunque, como es el caso, sea inconstitucional?

¿Por qué se echa mano de la Constitución cuando no toca y cuando toca nos llamamos a andanas? ¿Quién es el responsable causante de ese desaguisado? Da la sensación que aquí funciona lo de maricón el último.

No vamos por buen camino y ya, por fin, los ciudadanos lo saben. El siguiente paso debe ser que el que la hace, la paga. La gente está harta de que a los Ábalos y sus actos le hayan salido gratis, mejor que gratis diría. Ya está en otro ¿trabajo? ¿Pero no habíamos quedado que esta gente iban a arreglar las puertas giratorias? La gente está harta de que a los Redondos le hayan salido gratis, lo que ha hecho sin dar cuentas a nadie, excepto al presidente, quien lo fulminó. Es que una cosa es predicar y otra muy distinta es dar trigo.

¿Y Tezanos, y Batet, y el precio de la luz, y lo problemas con el gas? Y ahora la confirmación de inconstitucional de la gestión pandémica. No hay por donde agarrarnos. Y, por último, por ahora, aparece el Banco de España y le enmienda la plana a la Sra. Calviño, rebajando la previsión de crecimiento para España.

Por favor, es que no damos una. Tenemos un problema mucho más grave de lo que se dice y mal camino es engañar al personal. Y, mientras tanto, Europa, no acaba de enviar el dinero, justo porque España no acaba de hacer las cosas como Dios manda, es decir de forma correcta. Aquí siempre estamos, están, con tapujos. Tapo esto pero se destapa aquello. Y así, es imposible empujar a un país, el que sea, hacia arriba.

Si es cierto que el capital de nuestro país es nuestra gente, y así es, debemos reaccionar y llamar al pan, pan y al vino, vino. Basta ya de vivir sobre mentiras que no hacen más que crear un frenazo en las grandes expectativas que tiene España de crecimiento, pero cumpliendo dos condiciones; remando todos y haciéndolo en la misma dirección. Solo así, estaremos en el camino de conseguir eso que todo el mundo de bien quiere pero que ve lleno de obstáculos para conseguirlo.

¿Cómo se nos queda el cuerpo?
Comentarios