domingo 16/5/21
TRIBUNA

Competitividad e inflación

La elevada tasa de inflación registrada en el mes de diciembre generó una enorme controversia política. El dato adelantado del IPC, anualizado ha ascendido al 4,3%, un punto por encima de la media europea y algo más de un punto respecto al 3,2 % de Alemania. ¿Que provoca este dato que ha desatado esa enorme polémica? El responsable de economía del Partido Popular Miguel Arias Cañete, lo explico muy bien: el dinero valdrá un 4,3% menos y si el dinero vale menos también lo valdrán las deudas. Pero esto no afectará a los bienes, estos valdrán lo mismo, es decir un 4,3% más. Teniendo en cuenta que una gran parte de la población tiene vivienda y por lo tanto posee bienes, mientras se mantenga el poder adquisitivo una inflación como la actual, a nivel interno no sería tan nociva, los bienes valdrán más y las deudas (hipotecas) menos. Esta política de inflación controlada es la que está llevando a cabo la Reserva Federal de EE.UU. puesto que en ese país tienen un gran problema con el endeudamiento. ¿Provoca un aumento de la inflación una pérdida de competitividad? Son muchos los parámetros que afectan a la competitividad, pero ya que estamos hablando del IPC, podemos decir que nuestro país ha perdido un 1% de competitividad con respecto a la media de la Unión Europea. Es decir nuestro precios han subido un 1% más que la media, es decir que lo que fabricamos a igual precio sería un 1%, más caro y para ello los gurús aconsejarán flexibilizar el mercado laboral y reducir los costes salariales, con el fin de abaratar los precios de fabricación. Es cierto que desde que se instalo el euro, nuestro país ya ha perdido un 9,5% de competitividad respecto a la media europea. Pero si nos comparamos con Alemania podemos decir que sólo durante el 2007 hemos perdido un 4,1% de competitividad con respecto a Alemania. ¿Por qué un 4,1% cuando Alemania ha tenido una inflación adelantada del 3,2%? La diferencia asciende tan solo al 1,1% de competitividad. ¿A qué se debe esta diferencia? Alemania aumentó en el 2007 el IVA en un 3% si a eso le sumamos que tenemos un diferencial de inflación de un 1,2%, esto provocará que todo lo que exportemos a Alemania se habrá encarecido en un 7,3% (precio + 4,3% IPC + 3% IVA), mientras que lo que se fabrica en Alemania tan solo se ha encarecido en un 3,2%. Esto nos da la siguiente ecuación 7,3% -3,2%=4,1%. Todo lo que exportamos a Alemania se ha encarecido en un 4,1%. Cualquier empresa española habrá perdido un 4,1% con respecto a Alemania, tanto en España como en Alemania, ya que aquí se han encarecido los productos en un 4,3 mientras que lo que estamos importando de Alemania se ha encarecido en un 0,2%, pese a haberse incrementado el IPC en Alemania en un 3,2% y encontrarnos en la Unión Europea donde las materias primas y los sueldos se pagan con la misma moneda (Euros). Ante estos hechos constatables, ¿como puede ser nuestra industria competitiva? Quizás sea esta una pregunta que deba de hacerse a los responsables políticos de los principales partidos de cara a las próximas elecciones. Siempre se comenta que hay que invertir en I+D, pero, como vemos, a igual precio de mercado el coste fiscal puede hacer que una industria no sea competitiva. Por eso en la próxima legislatura quien gane debe de tomar cartas en el asunto. Con este ejemplo palpable queremos llamar la atención de que existen otras vías para dar respuestas a los problemas económicos, y no caer en los dogmas y propuestas de acometer reformas económicas que solo ahondan en medidas de flexibilización del mercado de trabajo y medidas de liberalización de un supuesto mercado libre. Desde Arenci llevamos ya tres años argumentando esto a través de nuestro blog www.rentabasica.blogspot.com, y todos los partidos políticos lo saben, pese a ello proponen rebajas fiscales, a la vez que se aumenta la presión fiscal aunque sea incongruente. En otras legislaturas nos han querido hacer ver que esto es posible pero nadie se atreve públicamente a decir como lo van a hacer. En matemáticas la magia no existe, en contabilidad se aplica la creatividad de los expertos, mintiendo sobre el balance final, pero si se desea es posible una mejora de nuestra economía sin renunciar a nuestro estado de bienestar. ¿Qué provoca el IVA? El IVA permite aislar la competitividad, al gravar los costes del estado de bienestar en el IVA, se está blindando la economía local, y se está blindando el poder adquisitivo ya que el IVA, permite sin tener que recurrir al monetarismo, blindar «hasta cierto punto» la economía nacional. Esto da suficiente margen para permitir una subida salarial sin afectar tan seriamente a la competitividad de las empresas. Esto nos permitiría una mejor estrategia a la instaurada por el PP y la única conocida por el «establishement» económico-político, fundamentada en sueldos precarios para mantener el nivel de competencia. Ya que los sueldos bajos lo único que provocan es una falta de demanda interna, lo que resiente el actual modelo y sistema económico basado en el consumo. Si las personas no poseen ingresos, ¿quién va a poder comprar lo que se fabrica y hacer frente a las hipotecas?. En este momento Alemania dispone de un mayor margen para mantener el poder adquisitivo de su población con respecto a España que ya es de por sí importante puesto que los costes laborales en Alemania son casi un 40% mayores de los costes laborales de España y, a pesar de ello, son más competitivos. Ahora además las empresas disponen de un 3% adicional para competir que seguramente se ampliará en los próximos años, puesto que está prevista otra subida del IVA en ese país. Como vemos existen medidas fiscales que se deben de tomar que no solo permitan una verdadera competencia económica sino que a través de una Renta Básica nos permitan alcanzar los ingresos por habitante de los países europeos más avanzados mejorando el actual modelo de sociedad del bienestar. El gobierno ha rebajado el impuesto de sociedades en un 5%. ¿Esto permitirá a las empresas una mayor competencia?. El gobierno del PSOE, al igual que las anteriores legislaturas del PP, no les ha otorgado a las empresas ninguna ventaja competitiva. El rebajar un 5% el impuesto de sociedades sólo significa una merma importante de ingresos para el estado de bienestar, la mejor manera de servir a las empresas consiste en proporcionarles un marco de verdadera competencia, dentro de Europa y eso se consigue siguiendo el ejemplo de Dinamarca, gravando todo lo que se importa de igual manera que si se produjera en el país. Dinamarca posee un IVA del 30%, es decir todo lo que se importa en Dinamarca tributa casi en igualdad de condiciones que con lo que se produce allí. Mientras que en España lo que se fabrica en este país es gravado con un 40% de su precio mientras que lo que se importa sólo se grava con un 16%, lo que hace que para muchas empresas resulte un 24% más rentable importar los productos de otros países que fabricarlos en el nuestro. Con estas diferencias fiscales solo salen beneficiadas las grandes multinacionales, que pueden permitirse fabricar en cualquier país deslocalizando la producción. Si de verdad se quiere realizar una verdadera política económica, es necesario acometer una paulatina y progresiva reforma fiscal. Si se hace correctamente, existiría dinero no sólo para financiar la Renta Básica como propone Arenci, sino para poner a nuestro estado de bienestar en el primer puesto de la clasificación, pese a encontrarnos en este momento entre los últimos de la Europa de los 15.

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