domingo 05.07.2020

Consecuencias del coronavirus en el cristiano

Hasta la vida religiosa puede sufrir alteraciones considerables como efecto del coronavirus. Todas las religiones han enfrentado el desafío de mantener viva la fe en las condiciones adversas de guerra, diáspora o persecución, pero nunca han sufrido una cuarentena de alejamiento de sus templos y de reclusión en las casas. La religión en tiempos de cuarentena desafía las concepciones de lo que significa la celebración comunitaria. Pero también amplia las oportunidades de vivir la fe en familia, de tener tiempo para acercarse a la Sagrada Escritura y de celebrar los ritos sagrados en red.

El papa Francisco, atendiendo a las necesidades de la iglesia en estas circunstancias de aislamiento social, ha intervenido en tres áreas: liturgia de la Semana Santa, confesiones e indulgencia plenaria, para ayudar a vivirla fe.

La Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, «por mandato del supremo pontífice solo para el año 2020», publicó unas directrices el 20 de marzo para celebrar el Triduo Pascual sin la presencia de los fieles. «El triduo de Pascua se celebra en el espacio de tres días, precedido por la Cuaresma y coronado por Pentecostés y, por lo tanto, no puede transferirse a otro tiempo», dice el Decreto en el tiempo de Covid-19. Como se han cancelado las misas públicas, según el citado decreto, los obispos deben asegurarse de que las liturgias de la Semana Santa se celebren en la catedral y en las iglesias parroquiales, aunque no haya fieles presentes. «Las transmisiones en vivo televisadas o por internet son útiles», dice el decreto.

Las procesiones y otras expresiones de piedad popular que son tradicionales en todo el mundo durante la Semana Santa pueden transferirse a otra fecha. El mismo decreto sugiere el 14 o 15 de septiembre, en torno a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

La cuarentena ha hecho que la realidad de la Iglesia esté cambiando radicalmente en todo el mundo: ha cerrado las iglesias

En relación con la confesión, el Vaticano permite la absolución general durante el tiempo de posible contagio del coronavirus y deja a discreción de los obispos el ofrecer la absolución general a grupos de personas según se considere necesario.

El Vaticano también anunció la oferta de indulgencias plenarias especiales a cualquier católico afectado por el virus, a los trabajadores de la salud y sus familias, a aquellos que recen por el fin de la epidemia y a aquellos que mueran sin poder recibir los ritos de despedida. Las medidas acordadas son amplias. Parecen reflejar un esfuerzo del Vaticano para que los católicos reciban ayuda espiritual, en un momento en que muchos en todo el mundo no pueden celebrar la misa o incluso ir a una iglesia. El Centro Penitenciario Apostólico dice en su decreto que está ofreciendo las nuevas indulgencias plenarias porque toda la humanidad está viviendo en un tiempo «marcado día tras día por miedos angustiados, nuevas incertidumbres y, sobre todo, sufrimiento físico y moral generalizado».

Los grupos o personas interesadas en recibir la indulgencia pueden hacerlo si «se unen espiritualmente a través de los medios de comunicación a la celebración de la Santa Misa, la recitación del Santo Rosario, la práctica del Vía Crucis u otras formas de devoción, y si recitan al menos el Credo, el Padre Nuestro, y una invocación piadosa de la Bienaventurada Virgen María». Al referirse a aquellos que están muriendo por el virus de forma aislada, sin la ayuda de los sacramentos, el decreto dice que la iglesia está orando por esas personas, que «confía a todos y cada uno a la Misericordia divina en virtud de la comunión de los santos, y otorga a esos fieles una indulgencia plenaria en el momento de la muerte».

La cuarentena del coronavirus ha hecho que la realidad de la iglesia esté cambiando e radicalmente en todo el mundo: ha cerrado las iglesias y ha echado a los fieles a sus casas. Para algunos, este cambio es el fin del catolicismo; para otros, el cambio es algo muy positivo, ya que surgen nuevas formas de vivir la fe y nuevos instrumentos para llevar la Buena Noticia (Evangelio) a todo el mundo.

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