lunes. 30.01.2023
La catástrofe del «Prestige» asoma sus efectos políticos a la primera oportunidad, y oportunidades no le faltan. Ayer se hacía informativamente más visible una crisis profunda en la Xunta gallega, mientras la sucesión de Fraga, abierta desde hace tiempo, estaría acentuando viejas y nuevas disensiones entre dirigentes regionales del PP, y en el mismo ejecutivo autonómico. El desastre ecológico, económico y social, expresado gráficamente en las mareas negras del chapapote, pone sobre la mesa el grado de desavenencias, y algún enfrentamiento personal, entre los «populares de Galicia. Sería, por otra parte, ilógico que tras el hundimiento del buque petrolero el PP funcionara en Santiago de Compostela como una balsa de aceite. No se trata simplemente de una crisis interna, en la Xunta y en el partido que la apoya, pues el asunto se proyecta asimismo hacia algunas autoridades del PP en Madrid y hacia la misma Moncloa, que habría infligido algún presunto agravio a la rama gallega del partido, por haberla supuestamente marginado de algunas actuaciones en la lucha contra los vertidos de fuel. Y un parlamentario »popular« afirmaba ayer que podría modificarse el planteamiento de la sucesión de Fraga, partiendo siempre de la generalizada convicción, añadía, de que cualquiera de las soluciones posibles dejaría insatisfechos a algunos de los bandos. Si en Galicia sigue produciendo el chapapote efectos políticos muy negativos, en el Congreso de los Diputados se producía ayer un clima de alta tensión al reiterar la oposición su exigencia de que se celebre un pleno monográfico sobre el »Prestige«, con presencia de Aznar, y se abra una comisión sobre la catástrofe. El ministro de Hacienda afirmaba que el Gobierno calcula en mil millones de euros el gasto necesario para hacer frente a los vertidos asegurando además que no habrá limitación alguna en las compensaciones a familias y empresas por los daños. Pero ¿de dónde va a salir el dinero?, se preguntaba la oposición, si en los Presupuestos del Estado no hay ningún capítulo al respecto. Y se expuso la sospecha de que el interior de Galicia podría verse desasistido de inversiones productivas, el maná que necesita la región. Va a resultar difícil, por no decir imposible, enterrar informativa y políticamente al »Prestige« echándole paletas de reformas legales y penitenciarias contra la delincuencia. La catástrofe asoma la cabeza a la menor oportunidad, y oportunidades ni le faltan ni seguramente van a faltarle. El socialista Zapatero se movilizó ayer para afirmar, arriesgadamente, que las reformas del Gobierno son sólo una tapadera para ocultar sus fracasos.

Crisis expansiva
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