Diario de León
Publicado por
José Antonio Izquierdo Primo, ingeniero
León

Creado:

Actualizado:

Covid, datos del Ministerio de Sanidad: «España registra a 18 de octubre 4.492 casos más en las últimas 24 horas, de los cuales, 174 han sido hospitalizados, lo que representa el 3,87% de los contagiados». La población inmunizada, según Sanidad, a 5/10/2021 es de 37.074.146 personas; a 18/10/2021, es evidentemente mayor. Considerando sólo la población mayor de 12 años, la inmunización se coloca en el 88,97%  con las dos dosis.

La población con más de 12 años, según el censo, es de 41.670.000 personas, por lo que según los expertos, (no se si despiertos, dormidos, inexistentes o comprados), si las personas inmunizadas son 37.000.000, las susceptibles de contraer el coronavirus serían: 41.670.000–37.000.000 = 4.670.000. Es evidente que si la tasa para toda la población es 42,5 por 100.000 habitantes y la población no inmunizada es el 10%, la tasa, para esta parte de la población, es de más de 450 por 100.000 no inmunizados. Si fuera cierto que la población inmunizada es ya del 90% y la incidencia, en estos últimos días, no sólo no ha bajado, ha subido, aunque ligeramente, los datos no serían para que las autoridades fueran tan optimistas, más bien son para todo lo contrario.

La realidad de lo que está ocurriendo es muy distinta; las personas hospitalizadas y las fallecidas, en su inmensa mayoría, son personas que recibieron las dos dosis de esos medicamentos. Como esta realidad no se puede negar, para no reconocer su ignorancia, o lo que es peor, su nulo interés por la salud de la población de riesgo, el Ministerio de Sanidad, no publica el número de positivos de los dos grupos: los supuestamente inmunizados y los no inmunizados. ¿Por qué no se publican estos datos?, ¡si con los ordenadores es muy sencillo!

Los datos oficiosos, publicados por distintos medios apuntan a que más del 80% de los ingresados y sobretodo de los fallecidos, son personas que han recibido las dos dosis.

No hace falta ser un experto en medicina, para deducir que los medicamentos inyectados, no son vacunas y por lo tanto no inmunizan.

Para que los ciudadanos sigan engañados, se han sacado de la manga la explicación : «los inmunizados tienen menos riesgos de fallecer, que si no se hubieran inmunizado»; esta afirmación no tiene ninguna base científica, ya que no se hay datos contrastados; tiene la misma credibilidad que si yo afirmo: «las supuestas vacunas son la causa de la letalidad actual, debida a la covid».

La población española, la europea y en general la población mundial está alcanzando la inmunidad de rebaño, (nunca mejor aplicado el calificativo, pues los humanos se han dejado manejar como borregos), por la sencilla razón de que al ser un virus, que es letal, para aquellas personas que ya padecen determinadas enfermedades crónicas, en la población sana, o no aparecen síntomas, o son tan leves, que no se precisa hospitalización y ya quedan pocos sin inmunizar.

Es sorprendente el hecho, de que la gripe ocasionada por la covid-19, haya pasado por los países del llamado tercer mundo, con una esperanza de vida, de poco más de 40 años, poco menos que como un catarro, con una letalidad muy baja.

Si comparamos la mortalidad en España, África, (excluida Sudáfrica), y Etiopía, país del actual director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, comprobamos:

—España : 47.000.000 de habitantes, y 200.000 fallecidos

—África : 1.300.000.000 de habitantes, y 124.000 fallecidos

—Etiopía : 115.000.000 de habitantes, y 6.000 fallecidos

La esperanza de vida en África es de 52 años, en España de 82 años y en los países desarrollados en torno a los 80 años. Los datos son muy elocuentes, en España, los fallecidos son en valores absolutos, casi el doble que en África y en valores relativos, 60 veces más que en Etiopía.

El Gobierno, presume de ser un modelo de gestión, supongo que para rebajar el número de pensionistas y para que la Seguridad Social se haya visto aligerada en su presupuesto; en África, no tienen el problema de los enfermos crónicos, pues como dijo el entonces ministro Pedro Duque, los fallecidos en España, si hubieran nacido en África, no hubieran podido contagiarse, pues ya hubieran muerto muchos años antes del 2019.

Por otra parte es lógico pensar, que la enfermedad, que se ha propagado rápidamente por todo el planeta, (de ahí viene el calificativo de pandemia), ha afectado por igual, tanto en Europa como en África, Asia, América y Oceanía, con porcentajes, de afectados comparables; con la diferencia de que los africanos han llegado, o están a punto de llegar a la inmunidad de grupo, con la producción de sus propios anticuerpos, en tanto que en Europa y en España, en particular, no tenemos ni puta idea, de si se conseguirá inmunizar al rebaño, pues el problema que plantean esas que llaman vacunas, no es sólo que no inmunizan, además no se sabe si interfieren en la producción de los anticuerpos, que se conseguirían de forma natural, con «las defensas», propias del sistema linfático de cada persona.

¿No es una estupidez, que se nos indique de normas higiénicas como «lavar las manos», ventilar bien «las viviendas», «las aulas», etc., lo que es norma habitual, para a continuación exigir el uso del bozal, (sobretodo en las aulas, cuando la covid, a los jóvenes, no les hace ni cosquillas), el bozal, es un artilugio que obliga a respirar el aire polucionado que sale de los pulmones, con menos oxígeno y con los desechos que el cuerpo elimina a través de los pulmones. Sería interesante conocer como están evolucionando las afecciones respiratorias, pues es muy probable que la respiración con bozal, sea la causa de enfermedades respiratorias.

Un amigo me dice que soy negacionista, y yo me pregunto: ¿Cómo voy a negar la enfermedad, si fui uno de los primeros contagiados? La superé en los primeros días de enero de 2020, cuando nadie había avisado que el virus lo trajeron, en octubre, los militares, que acudieron a las olimpiadas de Wuhan; para mí, en aquellas fechas, fue una gripe atípica, después supe lo que fue, con síntomas muy diferentes, que en vez curarse de un par de días, duró una semana.

tracking