viernes 16/4/21
CUERPO A TIERRA

Cuestión de Estado

Tengo para mí que fue el origen del fenómeno Podemos. El gin-tonic en la taberna del congreso estaba a 3 eurines. Fue enterarse la mara y las redes sociales echaron humo hasta lograr que se pusiera a 6, a 9 euracos cuando la copa es de marca. Sigue siendo barato para lo que es Madrid pero, además, me parece algo inconsciente, como dictado por un tropel de rebotados tuits. Porque sobornamos a los diputados con sueldos de ensueño para que no se dejen sobornar ni trinquen del presupuesto y ahora vamos y les quitamos la subvención al bebercio…

Nos falta empatía, ponernos en el lugar del otro. ¿Puede soportarse una sesión de investidura regia o una moción de censura, cosa que ya no sé si existe gracias a que la oposición se ha empeñado en que la oposición esté en la calle, sin el complemento vitamínico de unos cuantos de esos gin-tonics botánicos que se han puesto de moda? O hay plutocracia bastante para llenar el hemiciclo, me temo, o pronto veremos una propuesta de subida de sueldo para los diputados. De momento, los verdes, muy partidarios de la ensalada como plato único, han aplaudido el giro vegetal que últimamente han tomado los alegres combinados con tónica y Cañete, antes de salir disparado hacia Estrasburgo, se atrevió a proponer a los camareros del congreso una variante de más cuerpo a base de plantas carnívoras.

Y es que la gente del tuiteo es impulsiva y espontánea y susceptible a la propaganda: anda y propaga esto o lo otro. Les falta un editor responsable como el de El Jueves. Si uno tuviera ínfulas de moralista, desde aquí me atrevería a instar al personal a que se abstuviera de alguno de sus primeros impulsos. Que, antes de rebotar cualquier ingeniosa ocurrencia contra la libertad de precios en la cámara de la libertad, al menos tuvieran en cuenta la prevención de riesgos laborales. Incendiar la aldea global con ideas subversivas como esta de imponer la iguala a las copas de los padres de la patria, atenta contra la salud de nuestros representantes y pone en entredicho los próximos presupuestos del estado. Pero mejor no. Ahora que la oposición se hace oposición a sí misma o la deja en manos de los espontáneos que se tiran al albero digital, huérfanos de política como estamos, el arte de la escaramuza al menos sobrevive en las redes sociales.

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