sábado. 26.11.2022

Se da casi por seguro que el personal, léase nuestros convecinos del «todo SaZaLe (Salamanca, Zamora y León», no se han enterado, compruébese al caso, de que mismamente el viernes día 4-11-2022, se «ha celebrado» (¿?) la Cumbre Hispano-Lusa en la población de Viana do Castelo que hace el número XXXIII de las ya organizadas.

No hace falta insistir mucho para constatar que esta última cumbre sigue el mismo camino que las otras XXXII anteriores, cual ha sido el continuismo con la viva imagen de la decepción.

Parece ya (¿acaso sólo parece?) que, cuando a ambos lados de La Raya, se acerquen las quiméricas soluciones ya no habrá gente en sus dos vertientes para poder «disfrutarlas», dada la existencia, que es sumamente conocida, de la galopante despoblación a que ha venido siendo sometida.

Antes de cada uno de estos eventos y/o Cumbres Hispano-Lusas, que siempre, y en lo cuantitativo, se asemejan al «tacita a tacita», sean cuales sean los signos ideológicos gubernamentales de los Palacios de La Moncloa y de São Bento, ya parece clavado el escueto resultado de las mismas. Diríase que se avanza más en la subasta de las andas de Nª. Sª. Del Yermo, que constatadamente «van a pasines», que en las Cumbres Hispano-Lusas. Seguramente en Bruselas, donde aún radican los órganos de la Comisión Europea, se habrán quedado, ¡y una vez!, atónitos ante tale y tan concretos «semejantes avances proyectivos» de una zona que, con los parámetros estadísticos que se le suponen, desde Ayamonte (Huelva) hasta Tuy (Pontevedra), aún sigue anclada en una bolsa de subdesarrollo, todo lo cual, ¡y hasta igualmente!, lo sabrán en los Palacios de Belén y de La Zarzuela.

Decepción ya no es la figura a relatar de las Cumbres Hispano-Lusas, en todo caso sería lo siguiente y ello en la consideración observable de que las regiones históricas pegadas a La Raya (Andalucía, Extremadura, Reino Leonés y Galicia), no solo es que no engarcen, ¡que no lo hacen!, con el nivel de vida medio de la Unión Europea, es que a mayores, y con lo ya señalado de la galopante despoblación, nos estamos quedando sin el Patrimonio Inmaterial y los Valores Antropológicos en ambas riberas de La Raya, lo cual, es de suponer, y dada su extraordinaria riqueza ya sea del conocimiento no solo de la Comisión Europea y si también de la Unesco.

A cada momento que pasa, y como observable interaccionante, la ausencia de la triprovincial Comunidad Autónoma Región Reino Leonés (con sus umbrales 38.491 km2) se hace, en su perentoria necesidad, más que ostensible. Total, solo llevamos perdidos aquí 44 años, amén de otros anteriores, donde hemos contemplado la larga marcha, que pocos quieren traer a su memoria, del éxodo continuado de familiares, vecinos, amigos, conocidos… Salamanca tenía 370.230 habitantes en 1978 y ahora en 2022 tiene 326.506 habitantes, Zamora tenía 238.098 habitantes en 1978 y ahora en 2022 tiene 167.846 y León tenía 537.700 habitantes en 1978 y ahora en 2022 tiene 452.219 habitantes, o sea que, y al completo, nuestra Región Reino Leonés (que constitucionalmente está integrada en la Nación Española, véase el Art. 2 de la CE 1978) ha perdido en 44 años 199.457 habitantes. ¿Aun siguen manteniendo algunos que no es necesaria la Comunidad Autónoma Región Reino Leonés?

Agarrémonos ya para la próxima Cumbre Hispano-Lusa, la XXXIV.

Cumbre Hispano-Lusa: decepción y lo siguiente
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