miércoles. 30.11.2022

Todos los años, lo mismo: se anuncia un otoño caliente... pero Sócrates los recuerda todos frescos, ni uno solo ardió... se refiere al otoño político, porque el otro ya es frío de natural con su «hoy reina en toda España un fresco general procedente de Galicia»... lo sabemos bien en Cazurrandia, que es donde primero sopla ese bris de cuartel que nos acuartela.

¿Otoño caliente?...

Que sí, insistió Octavito, ya está aquí encima la independencia catalana, los corrimientos en los partidos, el Queremos, pero no Podemos que ensayan todos, la regeneración democrática que ahora nos predican, nuevos procesos de corrupción con Pujol a la cabeza de un pobladísimo pelotón (nota al pie: hay 179 políticos imputados o procesados hoy en España que aún siguen en sus cargos)... ah, y volverá a subir el paro un semestre más, así que algo tendrá que hacer el modoso ardor sindical, sin contar que ahí sigue el puto dios Dinero que, además de apretar, ahoga... si con todo esto hiciéramos un cóctel, nos saldría molotov.

Menos molotov-lobos, dijo el pensador, no arderá nada este otoño (en casa del pobre, ni la calefacción)... en los alborotos de cada gallinero no saldrán las cerillas a relucir, ni el fuego purificará nada... por las buenas o por decreto cerril se irán enfriando voces y rebeldías... y de caliente tendrá poco el otoño... aquí resolvemos todo en frío o en aplazado, como las venganzas... por eso enfriarán la sopa independentista catalana (ya la recalentará cíclicamente Esquerra el tiempo que gallee en el corral catalán con los votos birlados a Cunveryensia)... sopa fría... ¿y el pescado del segundo plato?... lo pone Pujol (vaya bacaladas), pero casi todo seguirá congelado en sus cámaras frigoríficas-acorazadas (tranquil, Jordi, qu’estu s’olvida, insiste la Ferrusola)... y de carne, estofado, lo ponen los socialistas con tibia guarnición de efecto sánchez que acabará enfriándose (tiene algo de prefabricado el tipo)... del postre ni hablamos porque estamos castigados sin él desde hace seis años.

Y cuando el chef de Otoño Caliente nos pregunte qué tal la cena, podremos decirle como aquel cínico: Pues todo algo frío... ¡menos el champán!.

De caliente, nada
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