domingo 16/1/22

En la era posindustrial y de globalización, en municipios como Sahagún, el turismo se considera un gran motor de la economía local, por no decir el único. No con ello debemos conformarnos, ya que siempre es mejor disponer de otras palancas para diversificar la economía. Pero lo que sí que hay que plantearse es cómo cuidar y mejorar el turismo del municipio, y adaptarlo e incluso prever su porvenir.

La economía de libre mercado propicia la despoblación para estos municipios. «La España vaciada», «la España rural», «la España de interior» y demás sinónimos prácticamente lo escuchamos a diario. La economía solo favorece a territorios que ofrezcan ventajas competitivas: grandes ciudades, centros logísticos y geografías estratégicas. Cabe reflexionar, entonces, sobre la economía local ante la despoblación.

La despoblación es un tema complejo y muy amplio —«no es actual, parece que está en el propio ADN de la gente»—. La emigración juvenil es inevitable sin oportunidades laborales —«al irse la juventud, se van los niños, se cierran escuelas, se crean círculos viciosos»—.

Además, no hay relevo generacional —«me parece muy bien que la gente vaya a trabajar a Madrid, si quiere; pero no por necesidad»—. Además, cada vez hay menos servicios básicos; concretamente, las comunicaciones y la sanidad. Mientras el AVE ha sido positivo para la capital de la provincia, cada vez hay menos frecuencia de trenes en Sahagún.

Del contexto anterior nace un Trabajo Final de Máster (TFM) del Máster en Ciudad y Urbanismo de la Universitat Oberta de Catalunya, titulado Hacia una marca territorial contra la despoblación en Sahagún (León, España). Enfoque desde el turismo sostenible y valores vernáculos. Su objetivo es crear una serie de directrices de marca territorial para dinamizar el turismo sostenible ante la despoblación.

En este trabajo se han entrevistado a ocho actores involucrados con el turismo en Sahagún donde se les ha preguntado sobre su opinión acerca de la despoblación, la marca territorial, el turismo sostenible y lo vernáculo.

La marca territorial, en su origen, pretende destacar las ventajas competitivas de los territorios (culturales, económicas, estratégicas, etc.). La competencia de las ciudades es arrolladora, ante la carrera de atraer capital, tecnología y mercados, como el del turismo. Ante tal, en la gestión de las ciudades se incorporan patrones de otros campos como la gestión de empresas y el marketing; y se amplía a otros territorios, como áreas rurales y semirrurales.

La idea más evolucionada de la marca territorial hace referencia a una estrategia de dinamización económica a largo plazo que toma forma de proceso participativo en la reflexión y construcción de los territorios.

Sin embargo, la realidad no corresponde con lo anterior. Hay una concepción errónea de esta herramienta debido a una falta de conocimiento del marketing en general. Se piensa como acciones promocionales, produciéndose un efecto de «bonsainización»; es decir, que el marketing, entendido como un árbol grande, la realidad representa uno pequeño y ornamental, como es la promoción.

La marca territorial podría diversificar la economía local sahagunense, dinamizando, por ejemplo, el turismo de manera sostenible. ¿Por qué sostenible? Porque la Organización Mundial del Turismo (OMT) urge su aplicación de acuerdo con los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030.

Se basa en el cumplimiento de unos principios de sostenibilidad relacionados con aspectos medioambiental, económico y sociocultural del desarrollo turístico, que beneficie e involucre a las comunidades locales, su economía y su identidad cultural.

Como apoyo al turismo sostenible, en este trabajo se introduce el término «vernáculo». Este es un paradigma que hace referencia a la reivindicación de los valores domésticos, la gestión de lo comunal y a la reflexión del funcionamiento del sistema capitalista. En el turismo, lo vernáculo se puede aplicar a la protección del patrimonio histórico, las cultura y tradiciones locales, y a la protección al medio ambiente, donde este no es visto como un recurso al servicio de los consumidores.

El turismo sostenible se percibe como positivo; aun así, no se lleva a cabo ninguna acción. El turismo de Sahagún debe reinventarse. Debe ponerse en valor el patrimonio histórico y su entorno y apostar por el turismo de calidad con el Camino de Santiago — «pero es el pero de siempre… No se ha avanzado nada...»—. No por ello se debe desvirtuar al turismo: hay proyectos que salen a la luz, como las Edades del Hombre.

Volvemos a la marca territorial (promoción, estudios de marketing, marca de garantía). Los entrevistados apelan como factores identitarios al patrimonio histórico, el Camino de Santiago y la gastronomía.El patrimonio histórico se considera único en su entorno: el rey Alfonso VI de León, el arte mudéjar y románico, etc.

Por otro lado, Sahagún es el centro del Camino de Santiago Francés; sinónimo de multiculturalidad, es Patrimonio de la Humanidad y bien de interés cultural. En la gastronomía, el puerro es el producto estrella (marca de garantía de calidad); le sigue el lechazo, las galletas de hierro y los amarguillos. Otros factores que no pueden faltar son la gran oferta de actividades socioculturales, su Semana Santa (fiesta de interés turístico regional), y el entorno geográfico del municipio, Tierra de Campos: territorio llano, con su característico cereal y manera común de ser —«los cielos que encontramos dando un paseo son piezas del romanticismo o del siglo de oro holandés»—.

La administración pública, en todos los niveles, es fundamental; la necesidad de hacer una revisión del turismo a través de las vertientes de sostenibilidad y los valores vernáculos; y nuevas ideas como slow tourism o el turismo científico. Es necesario anticiparnos para emprender la senda hacia un turismo renovado y perdurable en el largo plazo que fortalezcan la economía sahagunense. Se debe revalorizar el sector terciario. No va a haber más industria.

Un último elemento negativo de la despoblación es la mala imagen sobre el mundo rural. A la marca territorial le corresponde la gestión de la imagen. Cambiar la mentalidad, tanto los del mundo rural como no, y empezar a valorar la vida en el mundo rural debe ser un objetivo para la marca territorial. Se debe reivindicar, según un entrevistado, una vida mucho más cómoda y mucho más tranquila.

Despoblación en Sahagún: turismo sostenible y valores vernáculos
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