sábado 31/10/20

Después de la tormenta seguiremos buscando

La amabilidad en la interacción humana es la habilidad de amar, la habilidad de conocer y configurar el deseo construyendo una realidad amable imaginativa y simbólica, orientando el comportamiento hacia el bienestar.

La amabilidad como sustantivo es sinónimo de cortesía de atención, delicadeza de afabilidad incluso de agrado y de ternura.

Educar en, por, para la seguridad y la convivencia y la amabilidad no es un tema sanitario sino más bien un tema pedagógico y grupal.

En el tiempo que nos toca vivir invito a los leoneses a los españoles a la calma, a darse cuenta de los acontecimientos e intentar controlar los conflictos.

La vacuna contra el miedo, la incertidumbre y el olvido es la educación para la seguridad y la convivencia y por supuesto la amabilidad.

En cualquier circunstancia en la que se intenta o intentan defraudarnos se trata de superar el fraude o debemos tratar de superar el fraude con tranquilidad con respeto y con cuidado.

En la cultura japonesa la filosofía del on y el giri orienta la vida hacia el deber ser en definitiva hacer una propuesta amable de generar tranquilidad respeto y cuidado.

Para este proceso es necesario en ocasiones aprender y en otras ocasiones y no menos necesario es desaprender.

La amabilidad se construye con tranquilidad con respeto con cuidado hacia uno mismo y a los demás pero teniendo en cuenta un aspecto fundamental el de la lealtad, lealtad a uno mismo y a los demás a ser posible en un territorio de la calma y no de la improvisación.

El reto de nuestra sociedad, de nuestra civilización, de los leoneses es el de construir y compartir una realidad amable imaginativa simbólica en un contexto en el que las pérdidas, olvidos, miedos e incertidumbres parece que nos atenazan y nos golpean directamente.

Si somos amables la amabilidad orienta el comportamiento hacia el bienestar y no hacia el malestar ,no hacia la incertidumbre, no hacia el desencanto. En el tiempo que nos toca vivir la amabilidad debería formar parte de un proceso educativo permanente y continuo.

Por otra parte la facilitación que genera la amabilidad ayuda a superar las pérdidas, conflictos y separaciones. La intolerancia, la inseguridad, la incertidumbre y un miedo imparable no nos permiten comprender que los conflictos forman parte de la vida.

Lo que parece que está sucediendo es que en el tiempo que nos toca vivir en un mundo personal y personal doméstico vecinal comunitario local y global parece que renunciamos a la amabilidad.

Por eso invito a todos los ciudadanos leoneses y a los ciudadanos de nuestra querida España que después de la tormenta sigamos buscando con amabilidad seguiremos buscando hasta encontrar la calma y la amabilidad.

¿O cuando pase la tormenta seguiremos buscando víctimas, verdugos, masas de aire, paseantes, equilibristas, incendiarios?

Después de la tormenta seguiremos buscando datos, cuestionarios, discursos, informes, grabaciones, tertulias sobre las verdades y las post verdades sin darnos cuenta que es más fácil encontrar olas en el mar.

Después de la tormenta seguiremos buscando la distancia crítica para mejorar o nos quedaremos instalados o nos instalarán la distancia social, ¿a quien beneficia?

Y mientras tanto ruido, mucho ruido, todo tipo de opiniones, informaciones, contradicciones, desacuerdos.

El ruido es la mayor fuente de estrés quizás por eso se intenta normalizar el silencio agrupándonos en burbujas, o en cajitas de tic toc o de tic tac.

Cuando cese la tormenta seguiremos buscando algún momento de silencio, algún espacio sin consumo, algún recuerdo sin precio o algún tiempo inesperado....

Para volver a encontrar la seguridad y la amabilidad.

Continuará....

Después de la tormenta seguiremos buscando
Comentarios