lunes 01.06.2020

Dónde está la clave de por qué no lo hacemos bien

Miles, no. Millones de españoles se están preguntando cada día por qué no se hacen bien las cosas para que esta pandemia que estamos sufriendo y que nos ha inundado de forma brutal, y como consecuencia, va cada día a mas. Hasta ahora. Es difícil entender cómo después de varias semanas, todavía los muñecos parlantes (suelen ser ministros) que nos ponen en televisión nos dicen de todo, en un alarde de improvisación, menos lo que nos tienen que decir; esto es, el remedio de este coronavirus y su día o días finales. También aparecía allí un Fernando Simón que unos días dice una cosa y otros, la contraria. Hasta que acabó contagiago. Dicen que es experto. ¿En qué? Ante eso, no saben, no contestan.

Es un espectáculo ridículo seguir las ruedas de prensa que diariamente conceden un par de ministros del Gobierno coordinados por ese genio de la comunicación y Secretario de Estado del ramo Miguel Ángel Oliver.

Se nota que las preguntas ya las conocen los comparecientes, se hace la «rueda» de forma telemática, no presencial y participa en esa «rueda» periodistas y entes (antena 3, Telecinco o El Corte Inglés, pongo por caso), que no dan con las preguntas clave. Pero ¿por qué no aceptan estos ministros y su presidente periodistas de los llamados incómodos? ¿Porque ponen el dedo en la llaga y hacen preguntas, cuyas respuestas interesan de verdad al ciudadano? ¿Por qué estando en la oposición estos señores, criticaban y echaban en cara al Gobierno lo que ellos, precisamente ahora, desde el poder se niegan a llevar a cabo?

Realmente es el cuento de nunca acabar. Lo que unos piden desde la oposición, cuando llegan al poder lo ignoran y así no vamos a ninguna parte. El doctor Sánchez quería, por encima de todo llegar al poder. Eso está chupado, debería pensar. Pero el caso es que lo logró. Y todo lo que dijo que iba a hacer cuando fuera Presidente, todo eso, se convirtió en nada de nada. Res de res, en catalán.

Es un espectáculo ridículo seguir las ruedas de prensa que diariamente conceden un par de ministros del Gobierno

Y ahora, está el hombre y sus asesores que no se lo creen. Por todos lados salen puñales que van siendo difíciles de esquivar. Así es la política. Así es al menos en nuestro país que, en el mundo político, somos ejemplo de muy poco. Nos levantan la camisa en cuanto nos descuidamos (asunto Ábalos en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas,) y, claro está, Ábalos sigue igual porque aquí, ya se sabe, nunca pasa nada. ¿Será el coronavirus capaz de herir de muerte a este Gobierno? Hay que esperar, como para las mascarillas y respiradores. Aquí todo el mundo espera.

Pero volvamos al principio; ¿por qué no lo hacemos bien? Fundamentalmente porque no tenemos gente preparada, con experiencia, con tablas y con cierta especialidad. ¿Es la mejor decisión que un filósofo, sea ministro de Sanidad? ¿Son nuestros ministros actuales poseedores de un currículo que llame la atención, que sea envidiable y que aporte experiencias que hayan sido contrastadas y valoradas? No, que yo sepa. Ocurre, pienso, que cuando se llega al poder parece que éste te avala para que sepas hacer bien las cosas. Sin más. Pues no es así. Las cosas hay que demostrarlas. Se habla mucho pero se hace poco. Ese no suele ser el mejor camino para ganarse un reconocimiento profesional. Ocurre que todo esto, que funciona en cualquier país, con nosotros no funciona.

Como suelen decir los catalanes, quizá sea el momento, cuando pase todo esto, de hacérnoslo mirar. No puede ser que casi siempre ocurra lo mismo. Tenemos en principio muy buena intención, muy buenas palabras, muy bueno todo pero las cosas no salen, cuando son verdaderamente graves, no salen casi nunca como las han previsto desde el Gobierno.

Esta situación que ahora vivimos del coronavirus es la mejor prueba de lo que digo. No ha habido previsión, nos parecía que esto no tenía importancia (varias declaraciones de gente del Gobierno en ese sentido, retraso en conseguir las cosas, declaraciones contradictorias, en fin, un verdadero desbarajuste que, en nada, ayuda a la opinión pública en saber que tiene que hacer y que no.

Y sobre todo una cosa importante; no por el hecho de estar en el Gobierno y alrededores se tiene siempre razón. Las cosas hay que aceptarlas y los errores hay que asumirlos y corregirlos. Nunca se debió permitir la manifestación del 8-M.

No he escuchado a nadie del Gobierno asumir que se equivocaron. ¿Y todavía nos preguntamos dónde está la clave de todo esto? Ahí lo dejo.

Dónde está la clave de por qué no lo hacemos bien
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