martes. 31.01.2023

Un decreto que prepara la Consejería de Cultura y Turismo y que está en fase de redacción y alegaciones obligará a los restaurantes, asadores, mesones, bodegas y gastrobares tipificados como característicos y de más alto nivel a que el 35% de su menú sea elaborado a partir de productos de Castilla y León y, en un porcentaje todavía no concretado, acreditados además por el sello de calidad de Tierra de Sabor.

Tras la agria polémica del queso castellano que envolvía al leonés y la inclusión de Productos de León en esa acreditación más amplia, las alarmas saltaron ayer en el sector hostelero, sobre todo, y en la sociedad leonesa en general, muy sensibilizada con estas cuestiones y justa y razonablemente orgullosa defensora de la diversidad y riqueza de su huerta, de su despensa y de su bodega.

Aunque el decreto todavía está en fase de debate y con muchos pefiles sin pulir, no parece lógico que sus términos se hagan cumplir por la vía de la imposición, sobre todo porque la iniciativa de la Junta, que es loable y nace del intento de desarrollar la Ley de Turismo de 2010, se fundamenta precisamente en convertir la restauración y la gastronomía en un atractivo turístico del más alto valor. Y eso es algo que sólo conseguirá desde la voluntad del sector, desde la máxima implicación y la complicidad y desde el entendimiento. Los márgenes son siempre razonablemente ajustables y esa labor debe implicar a las dos partes en un diálogo abierto, sincero y responsable. Porque es mucho lo que está en juego.

EDITORIAL: Un decreto que debe ser debatido y no impuesto
Comentarios