jueves. 08.12.2022

Precisamente cuando la sociedad en general, y las empresas en particular (de todo tipo y sector), reclaman en mayor medida profesionales cualificados en materias técnicas e ingenierías, las vocaciones de los jóvenes se desploman en estos campos. Y las vocaciones femeninas son prácticamente inexistentes, a pesar de que la mayor parte de los empleos del futuro inmediato (al menos los mejor remunerados) estarán relacionados con estas materias. Dos cuestiones que preocupan seriamente y sobre las que se ha decidido actuar, quizá no con la suficiente contundencia y agilidad. Y dejando al margen algunos de sus frentes más determinantes: el entorno familiar, de cuyos prejuicios nace la mayor parte del rechazo de las mujeres a decidirse por las profesiones STEM (ciencias, matemáticas, tecnológicas e ingeniería, por sus siglas en inglés).

El problema es más que evidente en León, con una Universidad que se especializa cada vez más en grados científicos y tecnológicos, en colaboración con las empresas del tan proclamado polo tecnológico local. Empresas que hace tiempo han dado la voz de alarma porque no encuentran profesionales formados para cubrir sus necesidades. Que son de empleo de calidad.

El 80% de los empleos que se crearán en España en los próximos años son tecnológicos. Excluir al colectivo laboral femenino de este nicho ampliará la brecha de género sensiblemente, porque si ellas no estudian estas carreras no encontrarán esos empleos de calidad. Se abrirá entonces en mayor medida la brecha salarial, porque los técnicos serán los trabajos mejor retribuidos; mientras el resto de los empleos perderá poder adquisitivo.

La concienciación es inaplazable, y pasa también por hacer visibles los referentes femeninos en el sector. Que los hay. Un futuro tecnológico sin tecnólogos (ni tecnológas) no tiene sentido.

EDITORIAL: La enorme brecha de género en las vocaciones STEM
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