lunes. 28.11.2022

La supresión continua de varias frecuencias en el trayecto regional de tren entre León y Palencia es un nuevo mazazo a los servicios que las zonas rurales exigen para mantener una población que cada vez tiene más difícil aferrarse al pueblo. La línea que tiene parada en todas las localidades de la ruta permite a centenares de personas acceder a la capital y a las cabeceras de comarca, realizar sus trámites y volver a casa en tiempo y forma. Eliminar el servicio deja a la mayor parte de ellos sin movilidad, y con la amenaza de reducir las posibilidades de permanecer en los lugares donde han decidido realizar su proyecto de vida.

Más allá, la supresión de los servicios ferroviarios pone en evidencia la nula apuesta administrativa por defender una de las principales vías de vertebración del territorio. Y escasa sensibilidad y altura de miras cuando se ponen siempre por delante los intereses de la rentabilidad económica, y se arrinconan los argumentos de una rentabilidad social que nunca debe ser desatendida.

Los esfuerzos, políticos y presupuestarios, en impulsar el desarrollo de las líneas de alta velocidad parecen acaparar todo el interés, mientras se da la espalda al desmantelamiento silencioso de una red que, con muchos menos recursos, teje las conexiones que mantienen hilvanado el territorio y sus habitantes.

Al sangrante caso del inexplicable retraso de Feve, una línea básica para la movilidad y el asentamiento de la población en una zona de la montaña leonesa, se une ahora la alarma por la interrupción del regional León-Palencia, que amenaza el futuro de otras comarcas de la provincia.

EDITORIAL | La vertebración rota del tren lento en la provincia
Comentarios