miércoles. 01.02.2023

Hace unos años visité Auschwitz, el campo de exterminio donde los nazis alemanes asesinaron a más de un millón de personas, y mientras caminaba por aquel lugar terrible pensaba que si el infierno existe, había estado allí. Europa ha vuelto a recordar que hace 70 años el campo fue liberado y lo ha hecho en compañía de algunos supervivientes, trescientas personas que ni quieren ni pueden olvidar como fue su vida en el infierno.

A esta conmemoración no ha asistido Vladimir Putin y en mi opinión es un error. Lo es por parte de quienes no han tenido a bien cursar la invitación al Jefe de Estado del país cuyas tropas liberaron Auschwitz, lo es también por parte de Putin por no haber hecho valer su presencia, aún sin invitación, porque nadie debería de olvidar los millones de rusos que murieron para derrotar a los nazis, y que sin su sacrificio no hubiera sido posible acabar con Hitler.

Aún así lo importante es que los supervivientes han sido los auténticos protagonistas y hemos escuchado de sus labios sus historias, historias estremecedoras que testimonian la máxima maldad del ser humano.

Resulta un sarcasmo pretender, como pretenden algunos, que el pueblo alemán desconocía lo que sucedía en los campos de extermino. Era imposible que no lo supieran y la única verdad es que fueron cómplices activos o silenciosos. Por eso me parece un gesto lleno de sentido que su primera actuación como Jefe de Gobierno de Grecia, Alexis Trsipras, precisamente en vísperas de la conmemoración de la liberación de Auschwitz, fuera a depositar una corona de flores ante el túmulo donde se encuentran los restos de doscientos atenienses asesinados por los alemanes cuando ocuparon el país durante la II Guerra Mundial.

Pienso que los niños europeos deberían de tener la oportunidad de visitar Auschwitz porque caminando sobre ese lugar maldito comprenderían que el Mal existe. Aprenderían que hay que combatir el fanatismo, y a quienes creen que pueden asesinar a otros por el solo hecho de que les ven diferentes ya sea por su religión, su raza o sus ideas. Nunca más podemos permitir el infierno que la Alemania de Hitler desencadenó en Europa. Pero decir nunca más no es suficiente. Cierro los ojos y recuerdo con precisión aquel día en que visitando Auschwitz supe que aquello había sido el infierno.

El infierno estaba allí
Comentarios