sábado. 28.01.2023

Hace mucho se decía que el Bierzo, por su pujanza industrial, era la Cataluña de León. Y si el Bierzo era una lluviosa Cataluña de poniente, Ponferrada era una pequeña Barcelona sin mar pero con el Pajariel en su nueva labor de Tibidabo.

Bembibre podría ser Tarragona, por la cosa industrial y Cacabelos una Lérida del Cúa, con su vigor frutícola. En cuanto a la catalanísima y episcopal Gerona, Villafranca sería su alternativa berciana, con parecida riqueza monumental aunque con bastantes menos clérigos.

En estos tiempos tan duros para casi todos, la provincia de León pasa por malos momentos. Y entonces reaparece el mito, y la realidad, del Bierzo, como motor de toda la demarcación. Algunos datos avalan esa expectativa, aunque son muy modestos. El primero de todos, que el comportamiento del desempleo es mejor en la comarca de la cuenca del Miño que en las tierras leonesas de la cuenca del Duero.

También hay otras fortalezas en el Bierzo y deben ser resaltadas. La capacidad de trabajo de los bercianos es muy grande y conocida. También su mérito para emprender negocios y trabajos. Y para hacerlo, además, con gracia, de una forma moderna, sofisticada cuando toca.

Por todo ello podríamos decir que los empresarios bercianos constituyen una de las grandes esperanzas de la provincia, si no la mayor, en estos tiempos de recesión y aguante. Aunque también conviene matizar esas palabras dolientes. Porque nuestra provincia es un lugar extraordinario, de una belleza indiscutible, de un encanto misterioso.

Una tierra ya dignamente dotada de infraestructuras, donde todos sus ayuntamientos, valles y mundos ofrecen una imagen o bien excelente o, en todo caso, infinitamente mejor que hace dos o tres décadas. Eso debe subrayarse como acicate para la lucha y la esperanza.

El Bierzo tiene que dar el do de pecho en el escenario provincial. Le toca. De momento, ya ha colocado a la comarca en el contexto nacional gracias a dos sucesos deportivos de alcance: la trayectoria blanquiazul en la segunda división y al campeonato mundial de ciclismo. Son dos realidades que deben estimular la autoestima y el optimismo.

A las que debería superponerse, como gran apuesta pública, también de ámbito nacional, el desarrollo de la Ciuden, un proyecto que puede llegar muy lejos en todos sus ámbitos. Y que es algo que siempre el Bierzo agradecerá a Zapatero, artífice del empeño.

Ése es el Bierzo catalán, por así llamarlo. El Bierzo que mira lejos, que cree en sí mismo también en los tiempos más oscuros, que es cuando hay que demostrar la fe. El Bierzo que, si fuera catalán, se llamaría «Bierç». Pero es leonés y es puro noroeste. Y leal a la Constitución.

El ‘Bierç’
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