jueves 09.07.2020
EL PAISANAJE

El pacto, el huevo y la gallina

UNO de los tópicos de la política que mucha gente cree a pie juntillas es el de que «el poder desgasta». Podría ser, pero seguramente desgaste más estar en la oposición o, de lo contrario, no habría carreras en Cataluña para pactar con Esquerra Republicana. Dicen que eso puede costarle votos en el futuro a CiU y a los socialistas, pero a Artur Mas y a Maragall les da igual. Será por algo. Con permiso de ambos y salvando las distancias, en la Generalitat está pasando ahora a lo grande lo que en la Diputación leonesa hace una veintena de años, cuando el PSOE y PP -entonces AP- empataron a trece escaños, número gafe donde los haya, y como árbitro para dirimir la disputa en el Palacio de los Guzmanes quedó el único diputado comunista de la época y alcalde de Villablino, Manuel Eliecer Rodríguez Barrero, que chantajeó a unos y otros todo lo que pudo, tuvo a la provincia en vilo durante nueve meses, porque entonces la Diputación sí manejaba dinero, y, al final, hartos de él acabó deglutido en plan bocadillo con un pacto razonable, aunque nunca escrito, entre socialistas y populares, que empezaron a votar juntos «veintiséis a uno». De la solidez de las convicciones ideológicas de Barrero, bautizado astutamente en la prensa local como «el zorro de Laciana», da idea de que primero pidiera el ingreso en el PSOE y, luego, ya sin escaño, en el PP. Argucias y astucias aparte, el tiempo terminó demostrando que el tal Barrero no pasaba de ser la zorra en corral ajeno. La política es hoy una profesión como otra cualquiera, incluso en sus escalafones más bajos, y quién sabe si también por eso en Cataluña CiU y Maragall no hacen otro bocadillo con Carod Rovira, que sólo tiene el 16% de los votos, pero aspira a convertirse en amo del territorio, cual zorro del Ampurdán: el problema es cómo dar cargos a todos en el gallinero, si sólo van a repartirse media gallina por cabeza. Cuestión de supervivencia. «No sé si fue antes el huevo o la gallina y yo mismo busco en España un partido al que votar que me diga cuál es la madre del cordero», me dijo el otro día un inspector de Hacienda. Para chupar de la teta, natural.

El pacto, el huevo y la gallina
Comentarios