martes 17/5/22

Podría considerarse una evidencia que la convocatoria del 13 de febrero es a unas elecciones que son exclusivamente autonómicas. A diferencia de otras convocatorias en esta ocasión, al haberse adelantado, no coinciden con las elecciones municipales.

Sin embargo, desde algunos partidos y medios se trata de presentar esas elecciones como una antesala de las elecciones generales. Con ello dejan ver su nulo interés ni por las tierras leonesas ni tampoco por las castellanas.

En esa filosofía cobra fuerza lo que son los intereses personales de los líderes nacionales para alcanzar una mayor cuota de poder. No importan tanto lo que pudieran ser los intereses del conjunto de los españoles.

Ni Casado ni Sánchez se presentan a estas elecciones. Situarlos en el tablero electoral significa una falta de consideración hacia las personas que viven en este marco autonómico e incluso hacia sus propias instituciones. Viene a ser “lo importante soy yo” y ni ustedes ni su parlamento o su gobierno autonómico importan demasiado. Es la visión de aquellos que simplemente ven estas elecciones como un peldaño en su camino de acceso al poder.

Sin embargo, soy de los que piensan que en estas elecciones lo básico será elegir a las personas que mejor representen y defiendan los intereses de cada uno en el Parlamento autonómico (que no regional). Doy a ello más importancia que la que pudiera ser la elección del presidente autonómico.

En la papeleta de votación están los candidatos a ser los representantes de la ciudadanía en cada provincia. Sólo más tarde entre ellos se elegirá el que vaya a ser el presidente de este marco autonómico. Para que los intereses de cada uno estén representados en esa elección es necesario que haya parlamentarios que sustenten nuestras propias posiciones.

Cabría preguntarse si la mejor defensa de España y lo español es identificar España con Madrid y León con Castilla. Creo que básicamente es este el modelo de Isabel Díaz Ayuso. Es la visión de una España que deja fuera a muchísimos españoles. Los que no coinciden con esa visión para ella o somos paletos o independentistas (o las dos cosas).

Sin embargo, España es plural en sus modos de sentir. Los españoles tenemos posiciones ideológicas distintas y no se es más o menos español en función del partido al que se vote. Hay identidades que son complementarias y no excluyentes. Identificar España con Madrid lo que hace es mutilarla. Ayuso representa una especie de nacionalismo madrileño que reclama más recursos para la capital de España. Sin embargo esa misma posición lo que provoca es que el sentimiento español pierda aún más fuerza en territorios como Euskadi y Cataluña (donde el PP es ya una fuerza muy minoritaria). El nacionalismo excluyente que viene a identificar que sólo son españoles (o vascos o catalanes…) los que piensan como yo, provoca siempre la reacción contraria. Podríamos decir que en el crecimiento electoral de Vox encontramos como gran aliado al independentismo catalán. Pero también los partidos independentistas se benefician de la imagen que de España difunden tanto Vox como Isabel Díaz Ayuso.

En España esa pluralidad social se debería reflejar en su estructura autonómica. Sin embargo cuando se conforma esa España de las autonomías hay una Región Española que no pasa a ser Comunidad Autónoma, la Región Leonesa. Ello sucede fundamentalmente por cuanto el ministro de Administración Territorial era Martín Villa. El encargado del armazón autonómico era alguien (proveniente del franquismo) que no creía en la España de las autonomías. Buscaba un contrapeso a los nacionalismos periféricos de Cataluña y Euskadi. Para ello contó con el apoyo de los políticos vallisoletanos como Peces Barba. Valladolid se convertía en centro de la nueva Comunidad (que no lo habría sido nunca si la Región Leonesa y la Región Castellana hubieran sido Autonomías distintas). Todo ello se hizo desde la imposición sin contar ni con la ciudadanía leonesa ni tampoco con la castellana.

El resultado de la Autonomía de Castilla y León podemos decir que deja pocas dudas. En la Región Leonesa ha supuesto unos graves problemas de descenso demográfico, declive económico y pérdida de identidad social y política. También es claro su fracaso como dique de contención de los nacionalismos vascos o catalanes (baste simplemente ver lo que han sido los últimos acontecimientos en Cataluña). Tal vez sólo se ha beneficiado de ese marco autonómico Valladolid. Lo ha hecho en base a que esa configuración ha favorecido su posición de centralidad (como suele recordar Oscar Puente).

Los errores no caducan y si algo no funciona o perjudica es necesario cambiarlo. La alternativa de permanecer en el error supone aceptar el exterminio. Es como si ante el cambio climático alguien nos dijera: “bueno ya sabemos qué hacemos mal, pero no vamos a hacer nada para modificar las conductas aunque ello suponga ir hacia el abismo”. Se podrá discutir que hacer pero no creo que sea aceptable la respuesta de no hacer nada.

Las elecciones sí son autonómicas
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