sábado 31/10/20

No es ideología, es sentimiento

Hace unos meses algunos leoneses, entre ellos, el actual alcalde de León, D. José Antonio Diez, pidieron una autonomía para la región leonesa separada de Castilla. Esta petición provocó toda clase de improperios en varios medios de comunicación contra los leoneses. Incluso un periodista muy famoso llegó a decir que el alcalde de León había pedido la independencia de León al estilo de los independentistas vascos y catalanes.

Con todos mis respetos a ese periodista, al que admiro por su amplia cultura, le digo que sus palabras son un insulto a los leoneses. Que un leonés se sienta leonés no es una ideología, sino un sentimiento. Si un aragonés se siente aragonés y un asturiano se siente asturiano a nadie se le ocurriría decir que es ideología, sino sentimiento.

El sentimiento de los leoneses es ser españoles en primer lugar, luego leoneses, pero en ningún caso sentirse castellanos porque si hubo un pueblo antileonés, un pueblo que odió a los leoneses, ese pueblo fue el pueblo castellano que se pasó siglos odiando a León, intentando en infinidad de ocasiones destruir el Reino de León y apropiarse de su territorio. Crear una autonomía de León con Castilla no solamente es anticonstitucional, es también antihistórica por ser dos regiones no solamente diferentes, sino antagónicas.

León, ya en la Edad Media era España mientras Castilla era solamente Castilla. Castilla, a pesar de lo que digan la mayoría de los historiadores ni siquiera estaba unida al Reino de Toledo. El rey de León Alfonso VII, al final de su reinado, nombró al rey de Castilla como rey de Toledo con el fin de lograr una buena amistad con los castellanos, pero ambos reinos eran completamente independientes con leyes distintas. El Reino de Toledo se regía por las leyes leonesas del Fuero Juzgo, algo lógico ya que el Reino de Toledo había sido repoblado mayoritariamente por leoneses, asturianos y gallegos, mientras Castilla se regía por costumbres prerromanas, algo lógico también ya que Castilla se había repoblado mayoritariamente por vascos.

Por eso, no tiene ningún sentido histórico llamar al Reino de Toledo, Castilla la Nueva o Castilla la Mancha; debiera llamarse región de Toledo. La práctica totalidad de los reyes de León firmaban los documentos importantes como rey de España. Tenemos el ejemplo del rey de León Alfonso VI. De este rey existen más de 100 documentos firmados como rey de España.

Cuenta el Silense que a partir del año 1076 Alfonso VI firmaba los documentos como «Rex Totius Hispaniae», Rey de toda España y, a partir del año 1087, los firmaba como «Imperator Totius Hispaniae», Emperador de toda España. No existe un solo documento firmado por los reyes de Castilla como rey de España, ni siquiera sabían lo que era España. Si los políticos hubieran creado una autonomía de León con Asturias hubiera sido comprensible. Lo mismo hubiera pasado si hubieran creado una autonomía de León con Galicia o con Extremadura, pero crear una Autonomía de León con Castilla, no ha sido un error, ha sido una aberración política.

En una auténtica democracia cuando los ciudadanos van a votar votan a personas para que defiendan sus derechos. Una prueba de ello es que los partidos políticos hacen infinidad de promesas para que los ciudadanos les voten.

Pedir la autonomía para la región leonesa es defender los derechos de los ciudadanos leoneses, pues la región leonesa tiene todo el derecho a tener su propia autonomía como lo tienen las demás regiones. A todos aquellos que opinan que León y Castilla son una región les pido lo siguiente: presenten un documento auténtico que demuestre el día, el mes, y el año en el que León y Castilla eran una región.

En mis libros y en mis numerosos artículos publicados en este Diario he incluido citas a docenas de documentos auténticos, demostrando que Castilla fue reconquistada por los reyes de Oviedo y de León y formó parte de ambos Reinos en contra de la voluntad de los castellanos, pero que, a partir del año 1188 Castilla se separó definitivamente de León para siempre y no solamente se separó, sino que se portó con el Reino de León como si fuera un enemigo. Decir que Castilla y León es una región es una ofensa a la Historia de España.

La autonomía de Castilla y León está desangrando a la región leonesa en general y a la provincia de León en particular. Los siguientes datos lo demuestran. En la Enciclopedia Espasa, edición del año 1983 la provincia de León tenía 585.000 habitantes, hoy tiene 460.000, es decir, ha perdido 125.000 habitantes. En los mismos años la provincia de León es la provincia más empobrecida, ocupando el penúltimo lugar entre todas las provincias de España. Desde la década de los años 80 el crecimiento vegetativo en las tres provincias leonesas es negativo, mueren más personas de las que nacen. En las tres provincias casi no hay mujeres entre los 15 y los 49 años. Hasta ahora, desde hacía ya siete meses que no se veía un médico en el mundo rural, todo contacto con los médicos se hacía por teléfono, esto es debido a la falta de población.

Otro dato publicado en este Diario: en menos de 20 años habrán desaparecido más de 200 pueblos de la provincia de León.

El pasado día 6 de noviembre este Diario de León publicaba la siguiente noticia: los vecinos de 1.047 pueblos de la provincia de León no tendrán urna para ir a votar tendrán que ir a otros pueblos. En su interior añadía este otro dato: la provincia de León afronta las elecciones con 69 mesas menos de las instaladas el 28 de abril pasado.

En uno de mis artículos yo decía lo siguiente: ruego a la persona que ha publicado este dato que lo complete comunicando la cantidad de niños que han nacido en los 10 últimos años en esos 1047 pueblos que no tuvieron una urna para ir a votar.

Hago este ruego porque pienso que en los próximos 20 años no habrán desaparecido 200 pueblos, sino más de 1000. Por si esto no es suficiente, recientemente el INE, Instituto Nacional de Estadística, comunicaba oficialmente que el año 2035, la provincia de León tendrá 60.000 habitantes menos.

Si León quiere evitar desangrarse y dejar de ser considerado el oeste de Castilla, debe aumentar su sentimiento leonés y separarse de Castilla. Los datos aquí expuestos demuestran que León, unido a Castilla, camina irremisiblemente hacia la desaparición.

No es ideología, es sentimiento
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