martes. 31.01.2023

La Constitución española significa igualdad en derechos y obligaciones. Y en el día que conmemoramos su aprobación, no somos políticos, empresarios, funcionarios, agricultores, pensionistas, estudiantes o periodistas, sino que somos todos iguales ante la Carta Magna. En un día como el de hoy, por encima de nuestro cargo, profesión o situación laboral, somos españoles. En una jornada festiva tan importante, los bercianos, lacianiegos, maragatos, bañezanos, gente de la Montaña, La Cabrera, Omaña, Coyanza, el Páramo o Tierra de Campos compartimos y celebramos estos cuarenta y cuatro años de democracia. Y es que, lo creo firmemente, no hay mejor manera de ser español que siendo leonés.

Un día, el 6 de diciembre, que nos lleva a reflexionar. Cuando se plantea hablar de la Constitución o de la transición y de lo que supuso para nuestro país, sin duda se piensa en los derechos y libertades que comenzaron a disfrutar los españoles. Y sin embargo, pocas veces se recuerda que cada derecho tiene una obligación. Se suele obviar la responsabilidad que conlleva ser español.

Un país se puede crear en un día, pero una Nación lleva siglos forjarla. Y los españoles hemos compartido territorio, historia y lengua durante siglos. A pesar de nuestras diferencias, distintas tradiciones e identidades, todos somos hijos de nuestros éxitos y fracasos conjuntos como pueblo. Y, sin duda, echando la vista atrás, el balance es sobresaliente. Los españoles somos únicos en encontrar unidad en la diversidad, ese ha sido y es el éxito de nuestra historia colectiva, desde los Reyes Católicos hasta la Transición. Comprender que la unidad no implica uniformidad, que el consenso no implica renuncia sino apuesta por un futuro mejor.

Como si de una obra de arte se tratase, la Constitución es el marco de ese lienzo al que llamamos Nación, con sus luces y sus sombras

La Constitución española del 78 es el culmen de esa idea tan genuinamente española. De nuevo los españoles se levantaron, dejaron de mirar al pasado y con la vista en el futuro construyeron un marco de convivencia que nos ha traído las décadas de mayor prosperidad económica, social y humana de nuestra historia. Los hombres y mujeres del 78 hicieron un esfuerzo por entenderse, por pensar en las generaciones futuras y no en ellos mismos. Quisieron, lo hicieron y lo consiguieron. Y de nuevo España asombró al mundo con su manera ejemplar de construir derechos, libertades y democracia para nuestro país.

Ese es el legado que ha heredado nuestra generación, esa es la responsabilidad de la que hablo. Construir consensos y puentes requiere de mucho tiempo, fuerza, determinación y valentía, pero destruirlo puede llevar horas. Por ello, quiero compartir una reflexión que debemos hacernos como españoles, nuestra obligación es proteger ese consenso en nuestra vida diaria, con nuestras acciones, cada uno desde su sitio. Apostando por el diálogo y el acuerdo. Practiquemos con firmeza el talante y el respeto hacia el diferente. No usemos nuestras responsabilidades para crear división, no utilicemos el pasado para enfrentar, conozcámoslo para aprender y mejorar. Rechacemos el enfrentamiento y apostemos por el consenso. Eso es precisamente la Constitución. Y eso es lo que debemos proteger. Es nuestra responsabilidad.

Como si de una obra de arte se tratase, la Constitución es el marco de ese lienzo al que llamamos Nación, con sus luces y sus sombras, sus brochazos gordos y finos, sus claros y oscuros, pero perfecta a la vista en su conjunto. El marco puede ser cambiado, pero el daño que se le pude infligir si no se hace con cuidado, atino y esmero puede ser irreparable.

Somos el país de Isabel la Católica, Cervantes, Santa Teresa, Velázquez, Marañón, Larra, Picasso, Juan de la Cierva, y también el de Nadal. Nuestras hazañas impregnan los libros de historia de todos los países del mundo y nuestra lengua es hablada por millones de personas en todos los continentes. Esto no es solo un orgullo, es una responsabilidad.

Seamos quijotes universales y llevemos lo español dentro y fuera de cualquier frontera. Porque tenemos un gran país y somos una gran nación, España.

España, nuestra responsabilidad
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