domingo 28/2/21

Estábamos, estamos y estaremos…

Quería comenzar con este titular porque antes de que entrara yo en este maravilloso mundo hace siete años, hubo [email protected] que me hicieron el camino más fácil y que me enseñaron y me enseñan cada día que este trabajo es pura vocación y que hay tener algo más que un «título» ya que estás formando personas, no desde el ámbito académico, sino que los formas para enfrentarse a la ¡vida!

Nosotros hemos pasado y pasamos día a día miedo… miedo porque el Covid puede hacernos daño porque cuidamos vidas que aún están creciendo y que florecerán, nosotros somos padres, madres, hermanos, amigos… ¡Educadores! que cada día estamos ahí dando lo mejor de nosotros porque estos chavales salgan adelante. Lloran, se frustran, no entienden su situación y viven al día porque le tienen miedo al futuro… Hablo de los Centros de Protección de Menores, centros que desde que se desató la pandemia en marzo de 2020 pasamos a estar las 24 horas del día, los 7 días de la semana con 8, 15 y hasta 21 chavales (según el centro) y así mañana, tarde y noche... un día y otro, y otro y así hasta que comenzó la desescalada… no había clases presenciales y con los recursos escasos que teníamos… tuvimos que hacer frente a esta nueva realidad online de seguir aprendiendo… trabajos, videos, fotos, clases en directo… hacían que cada día aprendiéramos cosas nuevas.

Los educadores tuvimos que reinventarnos buscando momentos de ocio, juego, estudio, talleres y hasta celebramos cumpleaños para que nuestros menores pudieran seguir avanzando en su vida… muchos de nosotros, doblábamos turno e incluso había días que por decisión propia no descansábamos, sino que íbamos para que nuestros compañ[email protected] pudieran descansar algo y así nos repartíamos el trabajo…

A las 20:00 todos los días salíamos al portón a aplaudir a nuestros sanitarios que tanto esfuerzo han realizado y realizan cada día salvando vidas, sabemos que están haciendo un trabajo espectacular, nos acordábamos de las residencias de ancianos, veíamos el telediario… medidas anticovid, curva, confinamiento, incidencia acumulada… fueron palabras que empezaron a formar parte de nuestro vocabulario diario.

La pandemia sigue, y ahí seguimos nosotros, al pie de cañón, quizá ahora con más miedo que antes, los menores van a distintos colegios de la ciudad, se relacionan con muchos otros niños que también vienen de sus casas y de sus entornos y al salir vuelven a su hogar y aunque tenemos grupos burbuja, mascarillas y un dispensador de gel hidroalcohólico cada metro siempre tenemos la incertidumbre de si algún niño puede venir con el virus… aun así ahí estamos, nosotros, los educadores que cada día nos dejamos la piel porque el día de mañana estos chavales sean personas honradas, sencillas y humildes.

No pido aplausos, no pido ovaciones… hemos hecho, hacemos y haremos nuestro trabajo desde la verdadera vocación de servicio…lo único que quiero es que se sepa que estamos aquí y que seguiremos estando… ¡Gracias! a todos los educadores, personal de cocina y servicios que cada día también han estado, están y estarán velando porque todos estos niños sean mañana el futuro. Gracias.

Estábamos, estamos y estaremos…
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