sábado. 13.08.2022

La España vaciada se queda sin médicos y la España rellenada malamente alcanza un nivel suficiente. El León vaciado se queda sin sanidad, sin maestros, sin transporte sin bosques, sin agua, sin curas ¿por qué no decirlo?, sin bancos. El León rellenado… de eso no hay.

Desde las direcciones y gerencias se hacen esfuerzos ímprobos, encajes de bolillos por cubrir la atención sanitaria, como no, a costa de los escasos profesionales que se dejan la piel y sus economías por llegar hasta los últimos confines de la provincia (extensible a las otras dos de nuestra región y a las otras cinco de la región con la que compartimos autonomía). Eso en lo que se refiere a la Atención Primaria.

No estamos mucho mejor en lo que venía a llamarse Atención Especializada y ahora se llama Hospitalaria (pues tan especializada es la una como la otra), pues no hay recambio para los «especialistas» que se jubilan ni quién sustituya a los que se accidentan o enferman, se van de vacaciones, se piden permisos… De modo que, hoy, irse de vacaciones para un médico de la sanidad pública supone una sobrecarga las semanas previas y posteriores por lo que el «efecto descanso» de dicho período es cada vez menos duradero. Ello conlleva quemazón profesional, irritabilidad, hastío y acaba por provocar rechazo y desdén por lo que, cuando comenzabas, era tu vocación y la ilusión de tu vida… Este fenómeno, por desgracia, se ve en personas cada vez más jóvenes y cada vez hay más fugas a la sanidad privada que empieza a darse cuenta del problema y empieza a pagar algo mejor a los profesionales sanitarios.

Se ha ido invirtiendo a lo largo de los años en nuevos servicios, nuevas atenciones, nuevos programas cubriendo cada vez más necesidades. Todo ello multiplicando las plantillas aprovechando la gran e inhumana bolsa de médicos parados que existía en toda España (llegó a superar los veinte mil). Se aumentaron las plazas MIR con el fin de acabar con dicha bolsa.

Por otro lado, para evitar que se volviese a formar dicha bolsa y en aras de una mejor calidad de la enseñanza se redujo el número de alumnos en las facultades de Medicina. Los médicos jóvenes buscan oportunidades en grandes áreas, grandes hospitales, en el extranjero (donde pagan mucho más) pues ahora no hay distancias y los idiomas ya no son tanto obstáculo… No hay incentivo ni vital ni económico en la pequeña área, en el pequeño hospital, en la pequeña ciudad, en el pequeño pueblo. Los números clausus hacen que sólo los más brillantes accedan a la carrera de Medicina. Los más brillantes y los más competitivos que difícilmente se conforman con «cualquier cosa».

La especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, aquella en la que más deficitarios somos en este León vaciado y, por extensión, en la España vaciada, queda descubierta porque el MIR, hoy en día, es «gratis» y un alumno con una formación extraordinaria y con grandes aspiraciones, posiblemente no aspire a trotar por el desierto armado sólo con un fonendo y un «pulsi» por lo que, año tras año, quedan descubiertas dichas plazas de formación…

En la Atención Hospitalaria, son cada vez más los que, hartos de guardias, presión asistencial, listas de espera, quejas, presión, con una formación y unas manos expertas y curtidas en mil batallas… optan por una vida más tranquila y mejor pagada en la sanidad privada cuando más falta hacían y en su máximo esplendor.

Resultado de toda aquella inversión y esfuerzos ahora tenemos todos esos programas y servicios, nos jactamos de tener una de las mejores atenciones sanitarias públicas del mundo, pero no hay relevo y mucho más en los lugares menos «atractivos». En mi humilde opinión, es necesario aumentar la cantidad de médicos que se forman para asegurar el relevo, para asegurar que la atención sanitaria llegue a los confines de nuestra tierra y no sean los confines de nuestra tierra los que tengan que desaparecer por falta de dicha atención. Ello no debe suponer bajar la calidad de la formación en Medicina volviendo a aquellos tiempos de hasta mil y pico alumnos por clase causantes de aquella «bolsa histórica». Tampoco creo que poner más facultades en grandes áreas nos vaya a solucionar nada a las pequeñas pues no supondría otra cosa que perpetuar el «centralismo sanitario»… Son las áreas más pequeñas las que deben formar a sus ciudadanos, a sus profesionales que, aunque sea por apego a la tierra, a la familia… decidan, en un porcentaje mayor (no todos se van a quedar…), cubrir sus necesidades.

Por ello, desde esta pequeña tribuna, quiero reabrir una demanda que hace algunos años estuvo en el candelero pero se enfrió y ya nadie parece recordar y es la demanda de una Facultad de Medicina en la Universidad de León.

No sería demasiado costoso para empezar, unas cuantas aulas (el Seminario Menor que está frente al Caule está infrautilizado…). El resto, hoy en día prácticamente toda la formación tiene lugar en los hospitales y, para eso tenemos los de las áreas de León y El Bierzo y sus centros de salud con profesionales de altísimo nivel, con formaciones y doctorados suficientes como para cubrirla de personal docente.

Sólo falta voluntad política y un poquito de amor a esta tierra que se nos muere… … o la dejamos morir.

Facultad de Medicina para León ya
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