lunes 23/5/22

Ainiciativa del editor y escritor valenciano Vicente Clavel quien convenció a la Cámara del Libro de Barcelona, el 7 de octubre de 1926 —previa aprobación por el Gobierno mediante decreto publicado en la Gaceta de Madrid— se celebró por vez primera en España la denominada Fiesta del Libro. Se fijó esta fecha porque se creía que fue un siete de octubre cuando había nacido Cervantes.

Los periódicos y revistas más importantes y de la época (entre otros, El Sol, La Nación, Nuevo Mundo, La Esfera, España y América y Mundo Gráfico), se hicieron eco de la magnífica noticia el mismo 7 de octubre. El diario El Imparcial abría su edición con un artículo del profesor y pedagogo Luis Álvarez Santullamo, titulado: «La fiesta de hoy. El Día del Libro Español. Una iniciativa que puede ser en el porvenir un nuevo cauce para la difusión de la cultura». El destacado miembro de la Institución Libre de Enseñanza escribía al respecto: «No es dado exigir a una nación de veinte millones de habitantes, entre los cuales sólo una mitad aproximada sabe leer y únicamente un cuarto o un tercio lee efectiva y cotidianamente, una producción editorial extraordinaria. Seguramente la Fiesta del libro puede contribuir a estimularla».

La revista España y América, preconizando la necesidad de extender el horizonte del conocimiento de la población, decía por su parte: «En todos los centros universitarios y en todas las academias se expuso, por personas de competencia indiscutible, la importancia del libro y la necesidad de su propaganda. El libro leído y propagado es un negocio para todos, principalmente y casi únicamente para el que lo lee […] Nos lamentamos con frecuencia de la falta de pan para los cuerpos y no se clama tanto por el pan para el entendimiento. Cuando este pan se haya hecho de uso ordinario para todos los españoles, podremos ver cómo ha subido el nivel cultural».

Las sucesivas celebraciones del «Día del Libro» fueron incorporando mejoras y novedades como por ejemplo la instauración de concursos literarios, los premios a los mejores y más atractivos escaparates de las librerías; la autorización para que los libreros pusieran puestos de venta en la calle, o los descuentos en el precio de los libros. El año 1930 fue el último que celebró el Día del Libro el 7 de octubre al dudarse que esta fuera realmente la fecha del nacimiento de Cervantes; actualmente se cree que fue el 29 de septiembre, pero no hay seguridad sobre ello.

Y ya en 1931 se celebra por vez primera el 23 de abril con el nombre de Día del Libro porque se creía que tal fecha era la de su muerte. La fecha se mantiene en la actualidad. Sin embargo, lo cierto es que el «Príncipe de los Ingenios» falleció un día antes, el viernes 22 de abril del año 1616 como así consta en el registro del libro de fallecimientos de su parroquia, la de San Sebastián en la madrileña calle de Atocha. El 23 de abril tuvo lugar su entierro en el Convento de las Trinitarias Descalzas en la calle, llamada en la época Cantarranas, hoy Lope de Vega, muy próxima a su último domicilio sito en la calle del León.

Al igual que ocurrió por vez primera en 1926, festejamos hoy también el Día del Libro, que no es día de Cervantes que no tiene uno señalado; no lo necesita porque todos los días son suyos pues como dice el poeta Gerardo Diego, recordando la fecha de la publicación de la I Parte del Quixote, «a partir de 1605 todos los años son suyos y todos los años […] cuantos vivimos, escribimos, poetizamos, soñamos la lengua de Cervantes».

Una feliz idea nacida el 7 de octubre de 1926
Comentarios