sábado 21/5/22

Si la sensación de persistir en la coherencia tiene un baluarte y, en cierto forma un acomodo y/o representación, este se encuentra, con uno de sus señeros ejemplos, en la figura de Fray Luis de León [F. Luyssi Legionensis].

Para quienes hemos cursado parte de nuestros estudios universitarios en la ciudad leonesa de Salamanca, la figura histórica de Fray Luis de León nos ha sido, en un desabrido primer contacto, como muy cercana y hasta próxima, para pasar al poco tiempo, después de sus otras consideraciones, a ganar muchos enteros, y con amplia dimensionalidad, por su soporte moral.

A veces no nos dábamos cuenta, siendo pipiolos estudiantes universitarios salmanticienses, cuando pasabamos por el Patio de Escuelas Menores y al lado de su estatua —erigida por «suscripción nacional» en 1858 (con expresa autorización de la Reina Isabel II de León y de España), realizada por Nicasio Sevilla y Sánchez—, camino de «ciencias» (la facultad de) ubicada en el Palacio de Anaya (antiguo «Bartólo» o Colegio Mayor de San Bartolomé, del que, en su versión más moderna, fuimos colegial )—, atravesando por delante de su aula —la de Fray Luis de León— en el edificio señero de la USAL (Universitas Studii Salmanticensis USS) con su plateresca renacentista fachada, que la palabra dada en la explicación aular llevaba por ella, en sí misma, una enseñanza añadida que interaccionaba empáticamente con un alumnado seguidor del hilo conductor que la asumía por su propia comprensión e instruccionado entendimiento.

Sí, en aquel entonces, del tiempo de Fray Luis de León (hijo de Inés Varela y Lope Ponce de León), la novedad consistió, y así lo resaltamos, en exponer, con gran brevedad, ante un expectante auditorio, y como respuesta situacional, con una significativa elocuencia expositíva, de extraordinaria impacto y con seguimiento de la coherencia más estricta en la comunicación docente y en el sentir interaccionante —con las amplias y conocidas disputas/controversias/enemistades entre miembros de las diferentes órdenes religiosas de aquellos entornos convivenciales—, con la más pedagógica línea conductual del magisterio: «Decíamos ayer»

«Decíamos ayer», es un asidero regional leonés que nos enlaza con todo el pasado de nuestra triprovincial Región Reino Leonés, que nos informa, ¡a todos los ciudadanos regionales leoneses!, con amplia elocuencia, sobre su categorización bi-constitucional

El «Dicebamus hesterna die» de Fray Luis de León, que parece, como otras frases ligadas a los procesos históricos, que sitúan en el entredicho, aunque, y por otra parte, el también profesor salmanticense que fue el Dr. Unamuno y Jugo (D. Miguel), utilizó la non nata, y/o atribuible, frase de Fray Luis de León, si parece que pronunció tales palabras en la que fue su primera clase una vez que fue restituido como rector tras aquella dictadura de Primo de Rivera, y el cual, en ese trajín de frases fue, así es sí así parece, objeto aquel otro posible cambio de su: «Vencer no es convencer», por el otro de «Venceréis pero no convenceréis» de aquel día 12-10-1936.

Sostiene por otra parte el Dr. Fernandez Álvarez (D. Manuel), catedrático que fue de Historia Moderna de la USAL y Director del Colegio Universitario de Zamora —en época y momento de mi gestión como presidente del Cine Forun Universitario de Zamora, ubicado en tal recinto—, y autor de Fray Luis de León. Historia, Humanismo y Letras, que aunque, y por las apariencias, no hubiera pruebas taxativas de que pronunciara tal identificativa frase, ello no es óbice para rechazar tal adscripción nominativa, ya que «no se puede rechazarse de plano que la pronunciara o una similar, pues Fray Luis sabía que todo el Estudio, y aun toda Salamanca, estaba pendiente de cuál sería su primera intervención, una vez recuperara su cátedra».

En asumiendo la autoría de la frase por Fray Luis de León, tenemos que todos los alumnos de aquel momento (y hasta el completo USS, la sociedad salmantina y en su difusión la Corona Leonesa), decisivo por muchas cosas, incluidas las procesales, para el propio Fray Luis de León, fueron directamente informados de que su pretérita formación universitaria, que ya habían mantenido con su maestro, rodeados de amplias circunstancias negativizadoras, no solo es que tuviera completa validez formativa, es que a mayores, ¡y además de tenerla!, no solo era que proseguía, es que enlazaba plena y completamente con la clase/disertación/xuntanza donde, ¡ya en el presente!, se daba aducente vehicular y actual exposición/explicación/conductismo , conformando una hilo de seguimiento entrelazado que es el forjador de la intelectualidad operativa.

Desde la originaria salmantinidad del ampliamente divulgado «Decíamos ayer», imbuida en aquella leoneseidad amplia circundante del espacio integral de toda la Corona Leonesa (ahora escenificado en sus cuatro constitucionales regiones históricas: Extremadura, Reino Leonés, Galicia, Asturias), estamos prosiguiendo, con la Constitución Española en la mano, ¡la que si votamos libre y democráticamente los miembros electores de la Nación Española el día 6-12-1978!, una línea conductual en pro de «nuestra gente regional leonesa» y pro «nuestra tierra regional leonesa» —ubicada en los 38.491 km2—, siendo coherentes con nuestra herencia antropológica regional leonesa que debemos a nuestras sagas familiares.

«Decíamos ayer», es un asidero regional leonés que nos enlaza con todo el pasado de nuestra triprovincial Región Reino Leonés, que nos informa, ¡a todos los ciudadanos regionales leoneses!, con amplia elocuencia, sobre su categorización bi-constitucional (tanto por la CE 1931 como por la CE 1978).

«Decíamos ayer», es nuestra sobrevenida potenciación de solidez del presente regional leonés encauzado a la promoción mancomunada del «hecho regional leonés» desde la histórica «identidad regional leonesa».

«Decíamos ayer», es bucear, desde todas las interacciones posibles, en las situaciones/referencias/consolidaciones que sí que teníamos establecidas antes del 31-7-1981 y que, por ende, en nuestra estimación, son plenamente constituyentes.

«Decíamos ayer», es un proseguir siguiendo unos pautados jalonamientos previos que son impulsores del otrora hacia las instigadas novedades venideras.

¡¡¡Adelante leoneses !!!

Fray Luis de León: «Decíamos ayer»
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