miércoles. 17.08.2022

La necesidad de limitar a 50 kilómetros por hora la velocidad en el tramo de la ronda en Oteruelo de la Valdoncina puede ser discutida, y las razones del pedáneo por el elevado número de accidentes en la zona mejor o peor entendidas, pero sobre lo que no hay duda es sobre la efectividad del radar ubicado en la zona a mediados de noviembre. Las limitaciones ya existían, incluso los radares móviles sorprendían en ocasiones a los conductores. Pero no ha sido hasta que el nuevo radar ha desplegado toda su eficacia sancionadora cuando los vehículos han asumido pacientemente su marcha lenta por el tramo. Sólo hay que circular por esta arteria de entrada y salida a la capital para comprobar la disciplina de los conductores en las inmediaciones del temido fogonazo. Si la única razón que se entiende es la sanción, habrá que aplicarla. Los argumentos de la seguridad en el tráfico tienen que ponerse siempre por delante.

De lo que no cabe duda tampoco es de la rentabilidad para las arcas públicas de estos más de cinco meses de registros récord de multas y recaudación.

A la fuerza (económica) ahogan
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