miércoles. 08.02.2023

El caso de la cubierta verde de Espacio Vías pone en evidencia un buen ejemplo sobre como no se debe gastar el dinero público. Un gasto superfluo no hace tanto tiempo es hoy un problema porque ahora retorna en forma de conflicto por lo que supone de complicación para su mantenimiento.

El gastar por gastar no puede ser nunca el criterio cuando se administra el dinero público y en casos como éste parece que en el pasado mandato municipal nadie se paró por un momento a pensar que era una cantidad económica demasiado elevada la que se incluía en este proyecto para algo que real y objetivamente superfluo.

Hoy, con la crisis, parece que existe una mayor mesura y que se contemplan los proyectos con más detenimiento pero hace poco más de dos años y medio no se reparó en gastos y la consecuencia es que hoy aquel jardín singular se está secando y con la duda de hasta que punto sería legítimo seguir desviando dinero para tapar con más euros lo que tanto costó.

El criterio y la lógica tienen que estar muy presentes en las inversiones públicas. La desmesura lleva a los gastos superfluos y es complicado para la sociedad asumir éste y otros muchos casos en los que se detecta que nadie reparaba en que existen fórmulas bastante mejores para emplear los recursos de todos.

La eficacia es imprescindible cuando se administra lo de todos pero parece que en el anterior equipo de gobierno municipal no se reparó en gastos en Espacio Vías.

Los gastos superfluos acaban siendo un lastre
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