domingo 28/2/21

Un golpe, las pestes

Un estudio iconográfico de las figuras pertenecientes a los baldaquinos de la Iglesia San Julián de Ventosa, en tierras gallegas de Agolada, demuestra que la mayoría de los mártires representados, se relacionan con la protección frente a la peste, de modo que podemos suponer que fueron esculpidas en una época de máxima preocupación ante esa epidemia.

Si bien es cierto que las pestes en el Reino de Castilla, son recurrentes hasta el último tercio del siglo XV, siglo por antonomasia, no son solo en Castilla, sino en toda la Península, en Europa. En general fue en el s. XIV, según refiere Julio Valdeón (1989-99), «el punto álgido de las mortandades, se alcanzó en los años centrales del siglo XIV, prosiguiendo sus nefastas consecuencias, en la segunda mitad de dicha centuria». Parece la más apropiada para esculpir todo el conjunto etnográfico alusivo a la peste. La primera mención de la mortandad generalizada en el Reino de Castilla, se refiere al año 1301, la peor oleada de la pestilencia, entre los años 1348 y 1350. Existen noticias de nuevas en 1363-1364, 1374, 1380, 1393 y 1400, se cita una grande mortandad en El Ferrol.

La segunda mitad de siglo XIV, la más apropiada para esculpir el conjunto de San Julián de Ventosa, igualmente alusivo a la peste, estando representadas en la piedra del templo agodalense, Santa Anastasia, mártir; Santa Catalina, con rueda dentada en la mano izquierda y espada en la derecha; Santa Leocadia con palma; Santa Lucía con los ojos en una vajilla; Santa Ágata, con peana conteniendo los pechos; conjunto de San Sebastián, compuesto por el santo con flechas clavadas, atado a un árbol y dos arqueros; San Erasmo, con hábito de monje, bendiciendo; San Blas eleva la mano el pescuezo, protector de los males de la garganta; San Miguel Arcángel y mismo S. Gregorio, Papa, procedente de este conjunto escultórico, patente en el Museo de Pontevedra, quien salvó a Roma de la peste, o protector de las mismas.

En general fue en el s. XIV, según refiere Julio Valdeón (1989-99), «el punto álgido de las mortandades»

Sea como fuere, el pintor X. Lemos Godoy, meses antes del mismo, coincidiendo con la pandemia, estuvo inmerso en el proyecto plástico Detrás de las pegadas del Maestro Mateo, a través de la pintura, proyecto ya finalizado, previsto para una serie de exposiciones a lo largo del Camino Francés, desde Roncenvalles a Santiago de Compostela, con muestras concertadas en Carrión de los Condes (Palencia); Santo Domingo de Silos, Burgos; León y Sahagún, lo mismo que otras previstas en tierras gallegas hasta llegar a Santiago de Compostela, durante el Jacobeo, un acontecimiento igualmente afectado por la pandemia al cerrarse todas las instituciones para poder proseguir avanzando con el objetivo de divulgar el patrimonio que atesora el templo de San Julián de Ventosa, el mismo que el inolvidable, José Filgueira Valverde, bautizara como la Catedral del Rural de Galicia».

Una pena.

Un golpe, las pestes
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