viernes. 03.02.2023

Los periodistas celebramos nuestro patrón hoy 24 de enero, fecha en la que es necesario levantar la voz y comunicar, nunca mejor dicho, cuáles son los problemas y peligros que acechan a nuestra profesión, pero también para recordar aquello que hace que nuestra labor sea tan especial y nos llene de orgullo el poder llevarla a cabo desde que un día más o menos lejano, según los casos, decidimos no mirar para otro lado y seguir el camino que nos indicaba nuestra vocación, que no era otro que el de aprender a contar de la mejor manera posible a los demás todo aquello que vemos y escuchamos.

Como ya venimos denunciando durante algunos años, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta nuestra profesión es la cada vez más precaria situación laboral y profesional de los periodistas, quienes en algunos casos no cuentan con las condiciones mínimas que les garanticen poder desarrollar su labor profesional de la mejor manera posible. Si a esto unimos el continuo intrusismo que favorece la entrada en medios de comunicación de personas sin ningún tipo de titulación relacionada con las Ciencias de Información tenemos ante nosotros un panorama preocupante que nos obliga a defender con uñas y dientes nuestra profesión, denunciando todos aquellos casos en los que veamos que el periodismo y los periodistas se vean perjudicados injustamente. Además, no podemos olvidar que los primeros damnificados por esta situación son los periodistas, pero a continuación los grandes afectados son los ciudadanos de nuestro país, ya que un periodismo de calidad garantiza una información veraz, que sin duda es uno de los pilares fundamentales de una sociedad democrática.

Como nota positiva indicar que por segundo año consecutivo ha descendido el paro registrado entre los periodistas, reduciéndose un 8% durante 2015 según el Informe de la profesión periodística 2015, presentado hace unas semanas por la Fape. Aunque es necesario recordar que para este registro no se ha incluido a los recién licenciados ni a los parados, que como es frecuente en nuestra profesión, buscan alternativas laborales por otras vías. Otro de los aspectos que destaca dicho informe es el creciente número de periodistas autónomos en la profesión, ya que la cuarta parte de los periodistas activos son autónomos y el 65% de ellos están convencidos de que el futuro del periodismo pasa por esa condición laboral. Por esta razón, es primordial luchar para que las condiciones ofrecidas por las empresas a estos periodistas autónomos sean justas y dignas, ya que en muchas ocasiones dichas condiciones rozan la explotación.

Otra de las notas negativas de las que es necesario hacerse eco es la caída de un 17% del salario base medio de los periodistas con convenio entre 2010 y 2015, pasando de los 32.532 euros brutos anuales del año 2010 a los 26.972 euros brutos anuales de 2015.

Por último destacar que los propios periodistas fijamos el paro y la precariedad laboral como el principal problema de la profesión y, en menor medida, la mala retribución del trabajo periodístico, la falta de independencia política y económica de los medios o la falta de rigor y neutralidad en el ejercicio profesional. En definitiva, son muchos y grandes los retos que tenemos ante nosotros, por lo que debemos afrontarlos con unión y también con autocrítica, ya que tenemos en nuestras manos que una profesión tan especial y vocacional como el periodismo siga viva o vaya diluyéndose hasta perder todos los valores que la convierten en una profesión sin igual y de un valor incalculable para las sociedades democráticas.

Y no podía despedirme sin tener un especial recuerdo hacia nuestro compañero José Manuel López, que lleva secuestrado desde julio en Siria y al que esperamos con los brazos abiertos. A todos sus familiares y amigos, al igual que a los de los otros dos periodistas secuestrados Antonio Pampliega y Angel Sastre, les mandamos todo nuestro cariño y apoyo.

Dos grandes problemas del periodismo actual
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